jueves, 31 de diciembre de 2015

Querida mamá de un niño adoptado

Esta carta ha corrido por la red como la pólvora, ha aparecido en infinidad de blogs y páginas de adopción, está en todas las redes sociales y ha sido compartida un millón de veces. La mayoría la hemos leído ya, una o mil veces, y, sin embargo, me apetecía incorporarla al blog porque una carta así sólo se encuentra una vez y me parecía un buen colofón a este Papás por Adopción 2015.

¡Feliz Año Nuevo y que el 2016 nos permita cumplir a todos nuestros sueños!



Querida mamá de un niño adoptado
(Kathy Lynn Harris)


"Querida mamá de un niño adoptado, 

Te conocí en una clase de educación para la adopción. Me encontré contigo en la agencia. Te vi en la clase de mi hijo. Te vi en internet. Fui a verte a propósito. Pero también te vi por casualidad.

No importa. La cosa es te reconocí a la primera. Reconozco la tenacidad obstinada. El coraje. La lucha. Porque todo lo que tenías era una decisión y nada de lo que tenías era fácil. Eres el tipo de mujer que hace que las cosas pasen. Al fin y al cabo, conseguiste que esto ocurriese, lograste la familia que tienes.

Quizá rezaste por ello. Quizá tuviste que convencer a tu pareja de que era lo adecuado. Quizá lo hiciste sola. Quizá la gente te dijo que te conformases con lo que tenías. Quizá alguien te dijo que tu destino era no tener al hijo que ahora acaricias. Quizá alguien te advirtió de lo que le pasó al amigo del vecino de su primo. Quizá los ignoraste. 

Quizá llevabas años planeándolo. Quizá tuviste una oportunidad. Quizá gastaste los ahorros de tu vida. Quizá no era tu primera opción. O quizá sí. 

Sea como fuere, te reconozco. Y veo cómo te aferras a ello. A veces con demasiada fuerza. Porque eso es lo que se suele hacer, ¿no?

Sé todos los libros que te leíste. Los que todo el mundo lee sobre los patrones del sueño y sobre los beneficios de la tela frente a los materiales desechables... Pero muchos más. Los que tratan sobre los trastornos del apego, sobre los bancos de leche, sobre los bebés que nacen con adicción al alcohol, a la cocaína, a la metadona. Libros sobre retraso cognitivo, sobre deficiencias en el lenguaje. Sobre instituciones de apoyo y asesoramiento, sobre impuestos y seguros, sobre los pros y los contras de la adopción abierta, sobre derechos y leyes...

Sé lo que es la identificación por huellas dactilares, lo que son los primeros tests, los informes de crédito, las entrevistas, las referencias. Conozco las (muchas) clases que hay. Conozco la frustración que produce un papeleo burocrático sin fin. Las horas de echar cuentas y de organizar todo tipo de campañas y ventas para conseguir dinero. 

Sé que nunca perdiste de vista lo que querías. 

Sé lo que sentiste cuando recibiste esa llamada: ese subidón interno que te llevó hasta lo más alto. Y luego el bajón de pensar que, bueno, estas cosas también fracasan. 

Quizá se lo contaste a tu madre y a un par de amigos íntimos. Quizá se lo gritaste al mundo. Quizá te diste el capricho de decorar la habitación del bebé, de comprar una sillita para el coche. Quizá te compraste una mantita suave, sólo una, y te la llevaste a la mejilla cada noche.

Sé las visitas que hicieron a tu casa. Sé que se te agrietaron los nudillos de limpiar cada milímetro de superficie la noche de antes. Sé que se te quemó el pastel de café y que justo antes de que el trabajador social llamara al timbre, tú te estabas retocando el rímel.  

Sé que hubo visitas de seguimiento, cuando tú llevabas tres semanas sin dormir porque el bebé tenía cólico. Sé que querías demostrar a toda costa que tenías todo bajo control, aunque hubieras vuelto a trabajar y a echar horas de más... Quizá sin baja por maternidad, sin la familia, sin los platos ni las flores ni los globos de bienvenida.

Te he visto en muchos países, en tierras lejanas, en hoteles sucios, gastando tus vacaciones laborales, luchando por entender qué te están prometiendo y qué no. Luchando por dar tu amor a ese pequeño que está desorientado y tiene miedo. Esperar, desear, saludar, amar, volar, acoger, volver a casa.

Te he visto esperando en la puerta del hospital cuando nació el bebé, tratando de dilucidar cuál era tu lugar en esa escena. Te he visto la cara cuando oíste que una enfermera susurraba a la madre biológica que no tenía por qué seguir adelante con ello. He visto cómo dabas a la madre biológica todo tu respeto y paciencia y compasión en esos momentos... mientras te mordías el labio y cerrabas los ojos, sin saber si cambiaría de opinión, si todo había sido un sueño que llegaba a un abrupto final en un ambiente estéril. Sin saber si ese era tu momento. Sin saber casi nada. 

Te he visto mirar al bebé a los ojos, preguntándote si es realmente tuyo, preguntándote si puedes tranquilizarte lo suficiente como para dejarte llevar. 

Y entonces, coges al bebé en tus brazos, en casa, esa primera noche. Con sus deditos entrelazados en los tuyos. Con su corazón latiendo contra el tuyo. 

Conozco esa sensación. Esa perfecta y esperanzadora felicidad.

También conozco el día de la adopción. Los nervios esa mañana, el juez, las formalidades, el alivio, la alegría. El soltar un suspiro que quizá ni siquiera sabías que llevabas aguantando durante meses. Meses.

He visto que conociste a los padres biológicos y a los abuelos semanas o años después. Te he visto compartir a tu hijo con desconocidos que tienen su misma nariz, su sonrisa... Gente que lo quiere porque es uno de ellos. He visto que lo coges por las noches después de esas visitas, cuando está un poco revuelto y confundido y sólo quiere coger un peluche y apoyar su cabeza en tu hombro. 
 
He visto tu preocupación cuando a tu hijo le mandan en el colegio que haga un árbol genealógico. O cuando le piden que lleve fotos de su papá para comparar los rasgos que ha heredado. Sé que te preocupas porque puedes proteger a tu hijo de muchas cosas... pero no puedes protegerlo de ser diferente en un mundo tan propenso a celebrar la homogeneidad.

Te he visto en la consulta del médico, rellenando el historial médico y dejando huecos en blanco, signos de interrogación, esperando que esos espacios no se conviertan después en un problema mayor.

Te he visto responder a las preguntas complejas, a las preguntas que tienen que ver con el por qué, y con el cuánto, dónde, quién, ¿cómo, Mamá? ¿Cómo?

He visto que te preguntabas cómo reaccionarías la primera vez que escuchases el temido: "Tú no eres mi mamá de verdad". Y te he visto sonreír con dulzura ante esa cuestión, manteniendo la calma y el cariño, hasta que te encierras en el baño y amortiguas el llanto con el sonido de la ducha.

Te he visto avergonzarte un poco cuando alguien le dice a tu hijo lo afortunado que es por tenerte. Porque sabes con todo tu ser que es al revés.

Pero, ante todo, quiero que sepas que he visto cómo miras a tu hijo a los ojos. Y aunque nunca veas en ellos un reflejo de los tuyos, ves algo igual de potente: un reflejo de tu amor absoluto e imparable por esa persona que creció entre tus lágrimas y risas, y cuya pérdida sería la pérdida de ti misma."

martes, 29 de diciembre de 2015

Un repaso al 2015

Aunque este blog trata principalmente de la adopción, todos los que nos seguís habitualmente sabéis que siempre le hemos dado mucha importancia al tema de la Cultura (tanta, que hasta tiene su propio espacio en la pestaña Una vida de película). Cultura con mayúsculas porque hablamos de todos sus aspectos, desde los clásicos de costumbres y normas de comportamiento hasta los más modernos que engloban las bellas artes, cine, música, teatro, etc. Hablamos de Cultura porque nos gusta, porque nos entretiene y porque la consideramos fundamental en la educación de cualquier persona. Por todo ello, nuestros futuros hijos van a tener que "aguantar" unas buenas dosis de Cultura. ¡Esperemos que compartan nuestros gustos!

Se acaba el año y es hora de hacer balance sobre lo que el 2015 nos ha deparado en el ámbito de la Cultura, al menos, en lo que a nosotros se refiere. Ya sabemos que la calidad de películas, libros o series no siempre coincide con los gustos de cada uno ni con los Premios que recibe. Por eso, este resumen del año está realizado en función de nuestros gustos personales y, lógicamente, de lo que hemos visto o leído. De otra manera, no podríamos hacer una crítica justa.

En lo que respecta al cine, ha sido un buen año en líneas generales. Comenzamos con “The Imitation Game”, acerca del matemático que descifró el código alemán Enigma durante la Segunda Guerra Mundial, y acabamos con la revolucionaria “Sufragistas”, donde un grupo de mujeres inglesas luchan por conseguir el derecho al voto a principios del siglo XX.  

Hemos disfrutado con caras conocidas como la del siempre excéntrico Michael Keaton (“Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia”), Julianne Moore (“Siempre Alice”), Jennifer Connelly (“No llores, vuela”), Colin Firth (“Kingsman: Servicio Secreto”), Liam Neeson (“En tercera persona”), George Clooney (“Tomorrowland: el mundo del mañana”), Tom Hardy (“El niño 44”), Harrison Ford (“El secreto de Adaline” y “Star Wars 7”), Kristin Scott Thomas (“Mi casa en París” y “Suite Francesa”), Tom Cruise (“Misión Imposible 5: Nación secreta”), Daniel Craig (“Spectre”) o Tom Hanks (“El puente de los espías”).

El cine español sigue dándonos una de cal y otra de arena (“Las ovejas no pierden el tren”, “Perdiendo el norte”, “Felices 140”, “Sexo fácil, películas tristes”, “Tiempo sin aire”, “Ahora o nunca”, “Anacleto: agente secreto”, “Regresión”, “Los miércoles no existen”, “Mi gran noche”, “Ocho apellidos catalanes”).

Países con una cuota de pantalla en España minoritaria nos han sorprendido con buenas películas como “Leviatán” (Rusia), “Una segunda madre” (Brasil), “Sin hijos” (Argentina) o “El Club” (Chile).

El 2015 nos ha permitido recuperar a veteranas estrellas del celuloide que nos han demostrado que todavía pueden dar mucha guerra (“La dama de oro”, “Mi familia italiana”, “Aprendiendo a conducir”, “Mr. Holmes”, “Atico sin ascensor”, “45 años”).

Además, hemos recuperado parte de la Historia con películas como “La conspiración del silencio”, “Calvary” o “El Clan”; hemos temblado de miedo con “La cumbre escarlata” o “Sicario”; nos hemos reído con “Ted 2”, “Samba” o “Mientras seamos jóvenes”; hemos llorado con “Nuestro último verano en Escocia”, “Lejos del mundanal ruido”, "Irrational Man" o “3 corazones”; y hemos saltado a la acción con “Operación UNCLE” o “Slow West”.



El 2016 se acerca ya cargado de grandes sorpresas, esperadas aventuras y la incertidumbre de los Goya o los Oscar. En nuestra quiniela para el próximo año, apostamos fuerte por una serie de actores que mejoran con cada trabajo que hacen: Jessica Chastain, Oscar Isaac, Matthias Schoenaerts, Michael Fassbender, Felicity Jones, Luis Tosar, Tom Hardy, Ricardo Darín, Emily Blunt, Asier Etxeandía, Carey Mulligan... Esperemos que nos den muchas alegrías en el futuro y nos hagan pasar momentos inolvidables.

Pero mientras llegan, mi top ten de este 2015 que ya acaba estaría formado, indudablemente, por:
  1. la maravillosa y poco reconocida por el público “Whiplash”;
  2. El año más violento”, con unos estupendos Oscar Isaac y Jessica Chastain, actriz que repite en...
  3. la película de ciencia-ficción “Marte”, con Matt Damon perdido en el espacio;
  4. Suite Francesa”, con unos contenidos Michelle Williams y Matthias Schoenaerts;
  5. la húngara “White God”;
  6. Del revés (Inside Out)”, película de animación a la que todavía le debo una entrada propia;
  7. El desconocido”, con el siempre fantástico Luis Tosar;
  8. la coproducción hispano-argentina “Truman”;
  9. la esperada película de Paula Ortiz “La novia”;
  10. y, por supuesto, la última entrega de Star Wars, “El despertar de la Fuerza”, que no nos ha decepcionado y ha dado nuevos aires a la saga con los descendientes de Han Solo, Luke Skywalker y la princesa Leia, ahora convertida en General.

Hasta aquí, hemos hablado de cine. Pero el 2015 nos ha permitido también disfrutar en otros ámbitos de la Cultura.

En TV hemos seguido disfrutando con las aventuras y desventuras de “Modern Family”, los chicos de “The Bing Bang Theory” y el humor irreverente de “Los Simpson”. Nos hemos enganchado a series como “Víctor Ros”, “Sin identidad”, “Seis hermanas” o “Gran reserva. El origen”. Hemos investigado con “Castle”, “True Detective” o “Forever” y resuelto “Los misterios de Laura”. Nos han dado ganas de reír, o de llorar, con “Ciega a citas”. Han aterrizado en nuestro salón las nuevas temporadas de “Homeland”, “Gran Hotel” y “CSI”, esta vez con una nueva saga, “CSI Cyber”. Y también hemos disfrutado con miniseries de calidad y películas para TV como “La española inglesa”, “Teresa” y “El ángel de Budapest”. No siempre es fácil compaginar trabajo, familia, horas de sueño y TV; por eso, FDF y la recién inaugurada Atres Series nos han permitido ver productos de años anteriores que han sido repuestos en estos canales.



No obstante, tenemos muchas cosas pendientes por ver: “Niños robados”, “El Ministerio del Tiempo”, “Hispania”, “Historias robadas”, “Mar de plástico”, “Habitaciones cerradas”, “Fago”, “Los nuestros” o “No estás sola, Sara”. Habrá que encontrar hueco para verlas el próximo año, que ya promete ser fuerte con estrenos como el de “La embajada” o “La verdad”.

La escena también nos ha traído momentos memorables este año gracias a unos actores y unas producciones maravillosas: empezamos el 2015 con un inmenso Asier Etxeandía en “El intérprete” y lo hemos cerrado con el gran Emilio Gutiérrez Caba y Angela Molina como “César y Cleopatra”. En medio, las divertidas “El nombre”, “De mutuo desacuerdo” y “Un espíritu burlón”, y dos grandes obras que merecen pagar la entrada en primera fila, “Un trozo invisible de este mundo”, con Juan Diego Botto, y “Lluvia constante”, con Sergio Peris Mencheta y Roberto Alamo.


Por último, ha sido un año bastante bien aprovechado también a la hora de leer. Lecturas muy diversas, en estilos y épocas, pero que nos han permitido pasar momentos muy agradables: “Misterio en el Caribe” (Agatha Christie), “El maestro del Prado” (Javier Sierra), “El jardín olvidado” (Kate Morton), “La boda” y “El diario de Noa” (Nicholas Sparks), “Nano” (Robin Cook), “El arquitecto de sueños” (Teresa Roig), “Drácula anotado” (Leslie S. Klinger), “La verdad sobre el caso Harry Quebert” (Joël Dicker), “El niño 44” (Tom Rob Smith), “La chica del tren” (Paula Hawkins), “Sin identidad. El origen” (Ramón Tarres), “Yo quise ser Supermán” (Jordi Rebellón), los tres primeros libros de “Millennium” (Stieg Larsson), “El umbral de la eternidad” (Ken Follett), “Dispara, yo ya estoy muerto” (Julia Navarro), “El Palacio de la Medianoche”, “El Príncipe de la Niebla” y “Las Luces de Septiembre” (Carlos Ruiz Zafón), “Hoy caviar, mañana sardinas”, “La cinta roja” y “El testigo invisible” (Carmen Posadas).

 
En relación con el mundo de la adopción, este año ha sido todo un camino plagado de sorpresas y descubrimientos. Descubrimientos en cuanto al proceso y lo que conlleva, pero también descubrimientos de historias, sentimientos, anécdotas, etc. Y a ello han contribuido libros como “Cartas a Natalia” (Esperanza Reig Vázquez), “Criando tigres de peluche” (Magdalena Juan Ampuero), “Hijos del corazón” (Javier Angulo y José A. Reguilón), “La hija del Ganges” y “Las dos caras de la luna” (Asha Miró), “Hijos de colores” (Ilde Llanes), “El niño adoptado. Comprender la herida primaria” (Nancy Newton Verrier), “Consejos de supervivencia para padres adoptivos” (Christel Rech-Simon y Fritz B. Simon) y “Mariposas en el corazón” (Varios).

Seguro que el 2016 nos trae muchas más lecturas y muchas más cosas por descubrir. De momento, Papá Noel y Diado Koleda ya se han encargado de ponernos deberes.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Series de dibujos animados

El otro día estaba intentando recordar algunas canciones populares para el post que publiqué y no dejaba de venirme a la cabeza una canción infantil. Era la banda sonora de una serie de dibujos animados que me encantaba de pequeña y que todavía hoy recuerdo sin problema. La verdad es que no estoy muy puesta en los dibujos animados que se emiten actualmente, he visto trozos de algunos al zapear y he oído hablar de Bob Esponja, Dora la Exploradora, la Patrulla Canina o Peppa Pig. ¿Y quién no? Sin embargo, por las pocas escenas que he visto (así que pido perdón de antemano si estoy equivocada), tengo la sensación de que los dibujos animados de hoy en día no tienen el encanto ni el mensaje de los de hace 30 ó 40 años. Por eso, me encantaría que mis futuros hijos pudieran ver algunas de las series que hicieron disfrutar (y aprender) a sus padres. Ahí va un pequeño resumen. ¿Cuáles os gustaban a vosotros?:
  1.  Dartacán y los tres mosqueperros
  2.  Ulises 31
  3.  La vuelta al mundo de Willy Fogg
  4.  Sherlock Holmes
  5.  Erase una vez... el hombre
  6.  Erase una vez... la vida
  7.  Erase una vez... el espacio
  8.  Dragones y mazmorras
  9.  Don Quijote de La Mancha
  10.  Ruy, el pequeño Cid
  11.  Comando G
  12.  David el gnomo
  13.  El osito Misha
  14.  Candy Candy
  15.  Los diminutos
  16.  Lucky Luke
  17.  Belfy y Lillibit
  18.  Pumuki
  19.  La aldea de Arce
  20.  La pequeña Memole

jueves, 24 de diciembre de 2015

Feliz Navidad

"Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad..." ... Pues eso, que antes que saquéis la bota para celebrarlo quería acercarme aquí para desearos a todos una Feliz Navidad y unas fiestas maravillosas en compañía de vuestros seres queridos. 

Papás por Adopción os desea... ¡¡FELIZ NAVIDAD!!


miércoles, 23 de diciembre de 2015

Canciones de Navidad

Aprovechando que el otro día recordaba una canción, "La Tarara", y siendo hoy vísperas de Nochebuena, me apetecía hablar de todas esas canciones navideñas que nos sabemos desde niños o que hemos ido aprendiendo ya de mayores. Sé que hay gente a la que, por distintos motivos, no les gusta la Navidad. Lo siento, si es así os pido disculpas por esta entrada, pero a mí me encantan desde pequeñita y aún hoy. Por supuesto, la ilusión y la magia han ido disminuyendo con el paso de los años, pero todavía me queda una pizca de esperanza y deseo que continúe conmigo por muchos, muchos años.

Así que hoy vamos a hablar de villancicos y canciones de estilo navideño. A ver quién no es capaz de seguir el ritmo de éstas...

Los peces en el río

Campana sobre campana

Jingle bells

Noche de Paz

Mix de villancicos de los Pitufos

¿A que habéis cantado todas? ¡Seguro! Estos son algunos de los villancicos de toda la vida, los que nos han enseñado nuestros padres y los que enseñaremos nosotros a nuestros hijos. Pero conforme vas creciendo, empiezas a escuchar otro tipo de canciones navideñas. No todas son villancicos propiamente dichos, pero sí canciones de estilo navideño interpretadas por cantantes más o menos conocidos. Aquí os dejo algunas de mis favoritas...


Christmas time (Bryan Adams)


Winter wonderland (Faith Hill)


Joy to the world (Jewel) 


Fairytale of New York 
(Ronan Keating & Moya Brennan) 


Christmas day (Dido) 


What a wonderful World 
(Louis Armstrong)


¿Os ha gustado la selección? Pues ahora, a refrescar la memoria y proponer más. Hay muchísimos!!!


lunes, 21 de diciembre de 2015

La Tarara

Este fin de semana fuimos a ver "La Novia", segundo largometraje de la zaragozana Paula Ortiz ("De tu ventana a la mía"), que se basa en la obra de Federico García Lorca, "Bodas de sangre". Nominada a 12 Premios Goya, es una película de bellas imágenes, miradas penetrantes y momentos impactantes. Inma Cuesta, Asier Etxeandía, Luisa Gavasa, Ana Fernández... están inmejorables en sus papeles. Alex García, en cambio, me deja bastante indiferente. Es mi opinión, de todas formas. Personalmente recomiendo ver la película, aunque admito que no será del gusto de todos los públicos. 

Sin embargo, no pretendo hacer aquí una crítica de la película. He hablado de ella porque en un determinado momento, el personaje que interpreta Inma Cuesta aparece en escena cantando "La Tarara", un poema de Federico García Lorca que se popularizó en forma de canción que todos hemos escuchado y tarareado alguna vez. ¿La recordáis?


"LA TARARA"

La Tarara, sí;
la Tarara, no;
la Tarara, niña,
que la he visto yo. 

Tiene la Tarara
un vestido verde
lleno de volantes
y de cascabeles.

La Tarara, sí;
la Tarara, no;
la Tarara, niña,
que la he visto yo.

Luce mi Tarara
su cola de seda
sobre las retamas 
y la hierbabuena.

La Tarara, sí;
la Tarara, no;
la Tarara, niña,
que la he visto yo.
 
Ay, Tarara loca
mueve la cintura
para los muchachos
de las aceitunas.

La Tarara, sí;
la Tarara, no;
la Tarara, niña,
que la he visto yo.


Según donde y quién la ha interpretado, han ido surgiendo diversas versiones, de ahí que algunos fragmentos cambien. Lo que sucede es que me llamó la atención esta escena porque hacía muchos, muchos años que no escuchaba esta canción. Y como, además, en la película sale un bebé de pocos meses, mi mente voló y se imaginó cómo sería acunar a nuestro propio bebé y cantarle bajito "La Tarara". Y de ahí, mi mente siguió volando (¡es muy viajera!) y pensó cuántas canciones populares habrá que hace años que no escucho y que he relegado al olvido. Seguro que a vosotros os pasa lo mismo. ¿Hacemos memoria? A ver quién se anima a recordar esas canciones.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Preparando la Navidad

Desde pequeña me han encantado las Navidades. Poner el árbol, un Belén pequeñito, bolas y adornos, las reuniones familiares y, por supuesto, ¡los regalos! Con la edad no he perdido la ilusión, al contrario que mucha gente. Papá Noel no existe, los Reyes Magos tampoco (que no se enteren los niños, ¿eh?), empiezan a notarse las ausencias, pero eso no resta magia a las fechas. Cierto que este año he tardado un poco más en adornar la casa y todavía no he escuchado villancicos, tampoco sé muy bien por qué, pero seguro que la próxima semana la ilusión irá aumentando. De momento, ya he comprado y envuelto todos los regalos.

Una tradición de la que posiblemente no me libre (tampoco lo intento) es la de celebrar la Nochebuena en mi casa. Somos pocos y ninguna de las familias ha celebrado nunca por todo lo alto estas fechas, así que no es demasiado complicado. Además, ni me planteo hacer una cena como Dios manda. Yo, una auténtica negada en la cocina, no deseo "envenenar" a nadie ese día, jajaja. Así que la cena consiste todos los años en un simple picoteo, seguido por supuesto de turrones, mantecados, bombones y todos los dulces típicos de esta época. 

Lo que sucede es que, aunque sea un simple picoteo o buffet, siempre me apetece introducir alguna novedad o preparar algo más especial. Y ahí es cuando mi marido se echa las manos a la cabeza... debe pensar que esta vez sí enveneno a alguien. Por eso este año voy a aprovechar el blog (me consta, además, que hay más de un "cocinillas" por aquí): 


¿qué preparáis vosotros en estas fechas? 

¿alguna tapa que os guste especialmente?

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Mariposas en el corazón

Hace unas semanas me compré el libro "Mariposas en el corazón. La adopción desde dentro", y por fin pude sacar tiempo para leerlo. Debo decir que me ha entusiasmado. Aparte de ameno y práctico, me veo reflejada en algunas de las historias que cuenta y, para con el resto, voy tomando notas que espero nos sean útiles en el futuro. 

Las autoras son cinco madres adoptivas que conocen a la perfección el camino que todos nosotros estamos andando ahora. Se ha publicado a través de El Hilo Ediciones (colección Hilo Rojo) y una parte de las ventas será donada a Aldeas Infantiles SOS. Se puede adquirir en versión impresa o en versión digital a través de http://elhiloediciones.com/project/mariposas-en-el-corazon/


“No cambiamos un instante de lo vivido 
si eso supusiera no llegar hasta vosotros”


María, una de las autoras y coordinadora del libro, es Máster en Mediación y Orientación Familiar, madre adoptiva de dos niños nacidos en Rusia y autora del blog adoptandoenrusia.blogspot.com Además, lleva más de seis años trabajando en el mundo de la adopción, cuatro de ellos como presidenta de AFAM organizando talleres y eventos.  

María era una joven física y psicológicamente desgastada por los tratamientos de fertilidad cuando una mañana cambió su forma de pensar y decidió que lo más importante era ser madre, no cómo vinieran sus hijos. Al día siguiente abandonó el tratamiento e inició los trámites para adoptar dos hermanos en Rusia, concretamente en una lejana región de Siberia llamada Chitá.

Recuerda que lo peor fueron las presiones, después la espera y, por último, la adaptación de los niños. Es un relato emocionante que me ha hecho saltar más de una lágrima: el primer viaje, el encuentro con los niños, la despedida, el reencuentro posterior con desagradables sorpresas, el juicio, los primeros días de convivencia, cómo los tenían medicados para que estuvieran tranquilos, los problemas en la escuela, etc. 
 

Pilar es una Maestra de Educación Infantil y Licenciada en Psicopedagogía, aparte de madre adoptiva de una niña nacida en China. "No se trata de traer más niños al mundo, sino de cuidar de los que tenemos."

Pilar es una monoparental que tardó diez años en finalizar su gran proyecto de vida. Consigue hacer un estupendo resumen de las diferentes fases por las que se pasa a lo largo del proceso de adopción: solicitud, curso formativo, elección del país, edad del menor, valoración, certificado de idoneidad, preparación del expediente, registro...

Cuenta los problemas derivados de las diferencias culturales con China (idioma, comida, educación, etc); cómo el tiempo y la paciencia permitieron crear un apego, aunque también hubo momentos duros y difíciles.



Inma, Máster también en Orientación y Mediación Familiar, es economista y la madre de Ana, aunque oficialmente sólo consta como su cuidadora, en espera desde hace cinco años de una sentencia judicial que la reconozca como tal.

Inmaculada había iniciado un expediente nacional y otro internacional cuando les ofrecieron una niña española "con cierta enfermedad". La pequeña iba en una silla de ruedas y el pronóstico no era bueno, pero a base de trabajo, esfuerzo y mucha paciencia logró dar sus primeros pasos. ¡Qué momento!

Legalmente, en cambio, las cosas no fueron bien. Han pasado seis años y la niña todavía no es oficialmente su hija. La burocracia no entiende de sentimientos. La madre biológica reclamó a la pequeña y la Audiencia Provincial se la entregó. Reclamaron con el apoyo de los servicios sociales y lograron que el reintegro a su madre biológica se hiciera de forma paulatina y progresiva. Inma escribió una carta a la madre biológica detallándole los tratamientos médicos que la niña necesitaba, y eso le hizo desistir, pero el padre no. Y así siguen hoy en día, sin saber muy bien qué son legalmente. El final de esta historia, por tanto, continúa abierto. 
 

Mercedes, madre de dos niños nacidos en Kazajstán, es la autora de otro blog muy conocido en el mundo de la adopciones: alotroladodelhilorojo.blogspot.com y de la web  adopcionpuntodeencuentro.com


Mercedes hace un resumen de sus diez años como madre adoptiva e incide en la importancia del pasado, de nuestra historia. Un año después de su boda, su expediente volaba a China. Poco después, enviaron otro a Kazajstán. Tras superar problemas, enfermedades y una larga espera, viajaron a conocer a dos hermanos kazajos. El encuentro no fue el soñado, una vez más por la medicación dada a los pequeños. Fueron semanas de nervios, juegos, alegrías, descubrimiento mutuo, dolorosas despedidas, viajes, etc.  

Pero la adopción comienza realmente cuando los niños están en casa. Una vez más, la incorporación a la escuela fue traumática. El sistema no está adaptado a estos niños. Además, hay que enseñarles a querer y a que los quieran de manera incondicional.
 


Finalmente, Loreto es Técnico Superior en Mediación Familiar y Experta en Orientación y Mediación Familiar, especializada en Apoyo y Orientación a Familias Adoptivas, fundadora y presidenta durante tres años de AFAM y madre adoptiva de cuatro niños.  

Loreto recuerda cómo una foto de dos pequeños y una dedicatoria que decía "No te rindas" dio inicio a la historia más bonita de su vida, ésa que culminaría con la llegada de cuatro niños de diferentes etnias. 

Hace hincapié en que los niños de adopción nacional vienen de una situación personal y familiar muy complicada. La vinculación con su familia de origen es imposible y nada recomendable. Aquí no hay medias tintas. Si hay alguna posibilidad de que un niño esté de nuevo con su familia de origen, nunca pasará a adopción, sino a acogimiento temporal.


"Nuestra sociedad es racista. 
 Pero sus"diferencias" son en realidad 
su mayor virtud"


Para terminar, me quedo con una reflexión de Mercedes: "Las adopciones han bajado a casi la mitad desde hace pocos años y, en cambio, las cifras son demoledoras. En el mundo hay 165 millones de niños abandonados, niños que crecen sin padres ni familias, en unas instituciones por cuya estancia su herida psicológica puede llegar a ser más profunda que la sufrida por el abandono materno. Y hay muchas personas muy válidas deseando convertirse en padres o madres, a los que se les va la vida en un interminable proceso. No podemos cambiar que haya tanto abandono, pero sí se puede modificar el proceso para aliviar esa gran desproporción de tiempos de espera a uno y otro lado de la adopción. Entre familias y niños hay un enorme aparato burocrático que cambiar."

lunes, 14 de diciembre de 2015

Cuento de Navidad

Un día como hoy, 14 de diciembre, de hace dos años, fallecía mi hermana Pilar. Aprovechando las fechas en que estamos, y como excusa (aunque no haga falta) para recordarla, quiero contaros hoy un cuento que ella publicó en su blog, "Artículos de Costumbres", allá por las Navidades de 2011. Espero que os guste.
 

CUENTO DE NAVIDAD

En un recóndito lugar del Polo Norte, la Navidad se preparaba para hacer su viaje alrededor del mundo, como todos los años. Llevaba su equipaje cargado de Ilusiones, Buenos Deseos, Amor, Paz y Felicidad. El tiempo invernal había llegado, y hacía ya varios días que se anunciaba su llegada, así que, ni corta ni perezosa, inició su viaje anual. Cuando llegó, todo resplandecía, a la Navidad le gustaba ese anuncio tan anticipado que le hacían los humanos: luces y colorido por todas partes, y la gente deseosa de recibir todo lo que ella llevaba en su equipaje.

Lo primero que hizo la Navidad fue pararse a mirar el escaparate de una tienda, atestado de juguetes. Los niños se arremolinaban inquietos, pegada la nariz al cristal del escaparate, e implorando de sus padres que les pidieran a los Reyes aquella muñeca, aquel avión que volaba “de verdad”, aquel videojuego,…los padres, con semblante hastiado, se esforzaban por llevárselos de allí, hasta que una madre dijo: “Estos niños no hacen más que pedir, con la excusa de la Navidad, los Reyes, ¡maldita Navidad!” La Navidad, que estaba allí mismo, dio un respingo, y se quedó como en estado de shock, hasta que reaccionó y se dijo: “Pero, bueno, ¿qué tengo que ver yo en esto?”

Siguió paseando, y aún sin recuperar de la impresión recibida, se acercó al escaparate de una joyería, donde una pareja de enamorados miraban ella con curiosidad, él con fastidio; ella suspiraba, e insistía en que él le comprara una pulsera de precio prohibitivo, mientras él se negaba e intentaba seguir con su camino, hasta que soltó: “¡Con la tontería esta de la Navidad tienes unos caprichos…!” La Navidad volvió a sorprenderse: “Pero ¡si yo no tengo la culpa de que ella quiera esa pulsera tan cara…!”

Siguió su paseo y observó a dos mujeres hablando de las cenas y comidas familiares, una de ellas se quejaba de tener que preparar comida para 20 personas, “sin necesidad”, y la otra meneaba la cabeza y se quejaba de la “ruina” que ello iba a conllevar para la economía doméstica. La Navidad comenzó a darse cuenta de que la gente ya no mantenía el espíritu de antaño, ahora eran todo prisas, agobio, consumir por consumir o porque “hay que hacerlo, es Navidad”. 

La Navidad se entristeció y se acurrucó en una esquina, con el viento gélido golpeándole la cara, y los copos de nieve que habían empezado a caer. ¿Dónde estaban el amor, la ilusión, las ganas de celebrar esos días junto a los seres queridos? Y por lo menos, los adornos navideños y los nacimientos no habían desaparecido, pero la actitud de la gente dolía a la Navidad, ella no tenía la culpa de que comerciantes llevados por la ambición hicieran su agosto en diciembre, con la excusa de que era Navidad, habían utilizado su nombre en provecho propio, y una lágrima rodó por sus mejillas hasta caer al suelo. Pero entonces se dio cuenta de que unos ojos la miraban con curiosidad, los de una niña de no más de cinco años, con la que entabló la siguiente conversación:

(niña)         ¿Por qué lloras?

(Navidad) Estoy triste porque nadie me quiere.

(niña)       Sí que te quieren, todo el mundo se   quiere ahora, es Navidad.

(Navidad)  Este año no habrá Navidad.

(niña, abriendo los ojos como platos)  ¿Noooo? ¿Por qué?

(Navidad)  Porque…todo el mundo le echa la culpa de las prisas, de las obligaciones, de lo que no quieren hacer, y la Navidad no va donde no la quieren.

(niña)      Pero en mi casa sí la queremos, mis hermanos, mis papás, mis abuelos, mis primos, ¡queremos que venga! Si no, estaremos muy tristes.

La Navidad se quedó pensativa después de oír esto, y dijo: “Si la veo le diré que venga, bien merece la pena por personas como tú y tu familia”. La niña sonrió, se acercó a ella y le dijo: “No te vayas, anda, quédate”, y dicho esto se alejó, dejando a la Navidad sorprendida, pero feliz. 

La Navidad se puso en marcha y con su varita mágica comenzó a cambiar el semblante de la gente, que sentía como si algo extraño y maravilloso le sucediera en su interior que les impulsaba a desear saludar con amor al prójimo, estar con sus seres queridos, cantar, reír, disfrutar de la vida, en suma. Como siempre había sido, y aunque los deseos sólo fueran por unos días, la Navidad se las arregló para que fuera para siempre, y cuando pasados los días pertinentes llegó el momento de que la Navidad retornara a su lugar de origen, decidió dejar su equipaje cargado de ilusiones para que no abandonaran al mundo. Eso sí, con la intención de volver todos los años por las mismas fechas para comprobar si habían cumplido su trabajo.


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