lunes, 30 de noviembre de 2015

El tarro de oro (Cuento vietnamita)

Retomando la vieja costumbre de contar cuentos de otros países, hoy me he decidido por Vietnam y uno de los cuentos más bonitos que he leído. Su belleza reside en su sencillez y en el mensaje que lanza. Se llama...


EL TARRO DE ORO


Hubo una vez un granjero pobre y su esposa que tuvieron una vida discreta y dedicada al trabajo en el campo. Cada mañana, al amanecer, se levantaban y trabajaban hasta oscuridad. Lo mismo había hecho su padre y el padre de su padre, pero el granjero no pensaba en el pasado. Para él, lo importante era terminar la tarea de cada día y cumplir con su destino. Vivía, pues, al día, despreocupado de las ambiciones de otros hombres.

Una mañana, mientras trabajaba arduamente, descubrió algo. Raspó la tierra alrededor del objeto y con sorpresa descubrió que se trataba de un tarro de barro muy pesado. Cuando consiguió abrirlo, la sorpresa fue mayor al ver cientos de monedas de oro en su interior. Lo enterró de nuevo donde lo había encontrado y se fue tranquilamente a casa.

Su esposa estaba encantada cuando oyó las noticias, pero llegó a pensar que su marido no estaba bien de la cabeza cuando le dijo que las había enterrado otra vez.

"¿Por qué no has traído a casa el tarro?" - gritó. - "No ves que es un regalo del cielo y si no lo traes a casa alguien puede robarlo ante nuestras narices."

"Si es realmente un regalo del cielo - dijo el despreocupado granjero, - nadie lo tomará. Pero si no lo es, pues no lo quiero."

Durante la discusión, dos ladrones acertaron a pasar ante la casa del granjero. Oyeron la historia del oro y se apresuraron a ir al lugar que el granjero había descrito. Descubrieron el punto donde la tierra estaba removida y encontraron el tarro que el granjero había enterrado. Los ladrones llevaron el tarro a su guarida y, escondidos allí, lo abrieron. 

Pero una sorpresa les esperaba... dentro del tarro encontraron, no monedas de oro, sino un nido de serpientes furiosas. Cerraron el tarro otra vez y lo tiraron lejos.

A la mañana siguiente, el granjero volvió al campo y descubrió inmediatamente que el tarro no estaba. Pero trabajó hasta el atardecer, volvió a casa y contó a su esposa que el oro había sido robado. 

"Por supuesto" - dijo ella irónicamente - "¿quién si no tú dejaría un tarro de monedas de oro en medio del campo abierto?." 

Sin embargo, los dos ladrones habían vuelto a la casa del granjero aquella noche. La mera relación del oro con aquella casa había despertado un cierto deseo de venganza, de modo que llevaron el tarro de nuevo al campo y lo enterraron donde estaba, esperando que las serpientes mordieran al labrador cuando abriera otra vez el tarro.  

Cuando el hombre llegó al campo por la mañana se sorprendió al ver que el tarro estaba otra vez allí. Pero él no sentía ningún deseo de abrirlo, así que lo ignoró. Al llegar a casa contó a su esposa que el tarro había sido devuelto.  

"Encuentras un día un tarro lleno de monedas de oro, lo pierdes al día siguiente y ahora me dices que lo has encontrado otra vez. ¿Cómo quieres que me crea eso?" - se lamentó.  

El marido aseguró que le decía la verdad.  

"Bien, pues ve de nuevo al campo y trae el tarro" - exigió. "Solo así sabré si eres un hombre de palabra. Si fuera cierto, debe ser un regalo del cielo, puesto que ha vuelto al campo."  

"No" - contestó el marido - "Si es un regalo del cielo, ya encontrará la manera de venir sin nuestra ayuda."  

Los dos ladrones estaban muy atentos escuchando esta conversación, y su deseo de venganza creció porque estaban seguros que el granjero y su esposa se habían burlado deliberadamente de ellos, de modo que decidieron darles una lección. Así que volvieron al campo, cavaron de nuevo, cogieron el tarro y lo llevaron a la choza del granjero, colocándolo cuidadosamente en el umbral de la casa. Entonces se escondieron detrás de unas matas de bambú para ver qué sucedía.  

A la mañana siguiente, el granjero abrió la puerta y vio el tarro en la puerta. Su esposa vino corriendo al oír las noticias. Cogió el tarro, le dio la vuelta y… un río de monedas de oro se desparramó por el suelo. 

Al ver esto, los ladrones se dieron cuenta de que algo superior protegía al matrimonio de granjeros y se fueron. El granjero y su esposa eran ricos. La mujer compró un guardarropa nuevo lleno de hermosas ropas. Sin embargo, no por conocer la abundancia el granjero cambio su natural disposición. Continuó trabajando en las tareas que la vida le había asignado de la misma forma en que lo había hecho siempre, hasta el día que murió. 



viernes, 27 de noviembre de 2015

La adopción en Israel

De vez en cuando miro esa pestañita de Blogger en la que te da información sobre el número de visitantes que tiene tu blog, cuáles son las entradas más visitadas, los países desde los que te visitan, etc. Y cuál ha sido mi sorpresa cuando he visto que uno de los países donde más visitas he recibido en este último mes es... ¡Israel! Me alegra muchísimo que este humilde blog que empezó como un simple diario escrito para mí misma y mis futuros nenes llegue a países tan lejanos y con un idioma y cultura tan diferentes. 


Eso me hizo pensar en cómo funcionaría la adopción en ese país (¡mira que soy curiosa!) y lo que he podido averiguar es lo siguiente (espero que si alguno de nuestros amigos de Israel detecta errores o imprecisiones nos lo haga saber):

En primer lugar, debemos distinguir entre los niños judíos y los no judíos. La Ley judía no considera a los niños como propiedad de sus padres, de ahí que la idea de transferir a un niño de unos padres a otros a través de la adopción no existe. La Ley judía considera que la relación entre los padres biológicos y los hijos es algo natural e irrevocable. Sin embargo, se reconoce la idea de una paternidad espiritual. Cuando una persona cría al hijo de otro, es considerado como si realmente fuera su padre, constituyendo uno de los actos más nobles de caridad que existe para la Ley judía.

La adopción de un niño judío no cambia el estatus religioso del pequeño, sino que éste conserva la clasificación religiosa que tuviera su padre biológico. Lo que sí puede el niño, debido a los lazos que surgen con sus padres adoptivos, es ser llamado como el hijo o la hija de dichas personas. Las niñas reciben el nombre en la sinagoga y los niños durante la ceremonia de circuncisión o durante otro acto si ya habían sido circuncidados anteriormente.

Los cada vez más numerosos casos de familias que adoptan a niños no judíos ha obligado a la Ley estudiar más a fondo estos casos. Un niño de madre no judía, independientemente de quién sea el padre, tiene automáticamente el estatus de no judío. La adopción de ese niño, según la Ley judía, no le otorga tampoco dicho estatus. Para que un niño adoptado no judío adquiera la condición de judío debe ser sometido obligatoriamente a una conversión formal. Esta conversión se realiza ante un tribunal rabínico, el Bet Din, compuesto por tres personas capacitadas. Durante esta ceremonia se suele dar un nombre hebreo al niño. Y lo mismo si es niña, aunque en ese caso el ritual es algo diferente.

El rito formal de la conversión debe ser seguido por una educación e instrucción que inspire al menor un profundo amor por la fe que le lleve a ser un judío devoto y leal.


Otro aspecto curioso es la adopción por parte de los homosexuales. En un país donde no existe el matrimonio civil (aunque reconoce los celebrados en el extranjero) y las leyes religiosas imponen costumbres en todos los ámbitos de la vida cotidiana, el Fiscal General de Israel decidió en 2008 que las parejas homosexuales y las monoparentales podrían adoptar menores. No hace falta decir que la derecha fundamentalista se subió por las paredes con esta decisión que calificaron de "nauseabunda". Pero la decisión del Fiscal no es tan extraña, ya que Israel reconoce desde hace años los derechos del colectivo LGBT (parejas de hecho, matrimonio, no discriminación laboral y, ahora, también la adopción). Cierto que esta adopción no está reconocida formalmente, pero en la práctica los Tribunales de Familia israelíes la permiten de forma habitual.

Por desgracia, las diferencias culturales a la hora de entender la adopción, la situación política del país, los ataques a/de palestinos y las denuncias por el robo de bebés en Yemen por parte del Estado Israelí para entregarlos en adopción a terceros países, han provocado que España, como otros países occidentales, tengan cerrada la adopción en este país.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

La mejor educación

Según leí el otro día en la prensa, se ha puesto de moda querer ser Dinamarca. Yo no me había enterado, pero Bernie Sanders lo proclamó hace poco en un debate de las Primarias Demócratas estadounidenses, y Hillary Clinton le contestó diciendo que no, que le encanta Dinamarca pero su país es Estados Unidos y lo que quiere como futura presidenta son unos Estados Unidos que funcionen bien, que generen riqueza inclusiva preservando su identidad. 

La verdad es que nadie sabe cómo llegar a ser Dinamarca, ni siquiera los daneses saben cómo llegaron a su sistema actual. Es un proceso de siglos, de evolución, que no se puede implantar así sin más. En cambio, sí hay otro país al que deberíamos querer imitar para resolver uno de los problemas endémicos de la sociedad española: los pésimos resultados educativos en comparación con otros países de nuestro entorno. Y ese país es Finlandia.

Finlandia es uno de los primeros países europeos en el Informe PISA. Cierto que en Matemáticas ha caído este año, pero en líneas generales sigue manteniéndose a la cabeza. Además, lo realmente interesante es que en Finlandia, en los años cincuenta, apenas un 10%  de los estudiantes terminaba la enseñanza secundaria. ¿A que no os esperabáis eso? En el año 2000, cuando se realizó el estudio PISA, Finlandia salió en primera posición. Así pues, Finlandia es un ejemplo de cómo se puede mejorar el sistema educativo de un país de manera radical y en tan solo una generación. 

¿Y cómo hicieron eso? ¿Cuestión de riqueza? Pues no: Luxemburgo es igualmente rico y está bastante por debajo. ¿Cuestión de cultura? Tampoco, Suecia también está muy por debajo. ¿Entonces, qué? ¿Cuál es el secreto de Finlandia? En EE.UU. se generó una actividad frenética para tratar de encontrar las claves del éxito finlandés. Resultaba que una mayor renta familiar estaba relacionada con un puesto más elevado, pero el ir a una escuela pública o privada no era determinante. La cantidad del gasto en educación no importaba, pero el entorno familiar sí. 

Analicemos la situación: 

Lo más importante: ser profesor en Finlandia es una profesión de prestigio. Para ser profesor, desde 1979, hay que estudiar en una de las pocas Universidades especializadas en Formación del Profesorado que hay en el país, centros de difícil ingreso. Cada Universidad escoge a sus aspirantes a profesores con una entrevista para valorar su capacidad de comunicación y de empatía, un resumen de la lectura de un libro, una explicación de un tema ante una clase, una demostración de aptitudes artísticas, una prueba de matemáticas y otra de aptitudes tecnológicas. Tan solo un 20% de los aspirantes son aceptados. Tras cursar la carrera, hay que realizar un Máster de un año en el que aprenden a enseñar, observan clases, realizan prácticas evaluadas por mentores, diseñan lecciones... Vamos, un MIR académico. Es un sistema donde se selecciona a los mejores y se les enseña a enseñar. No siempre fue así. En los años setenta era un sistema abierto, de fácil acceso a la docencia, similar al español. La reforma funcionó y varias décadas después se ven los resultados. La sociedad, y los estudiantes, respetan a los profesores. Los estudiantes se lo toman en serio. Los recursos no se malgastan. El resultado, una sociedad mejor educada y mejor preparada para un mundo globalizado en constante cambio. Y repito, da igual que sean profesores de colegios públicos o privados.

Clase en una localidad finlandesa

Leo Pakhin, miembro del Consejo Educativo de Finlandia, visitó este año el País Vasco y dijo algunas cosas interesantes. A la pregunta de si esa presión por mantenerse en los primeros puestos del Informe PISA se trasladaba a los niños, contestó: "En absoluto. La jornada escolar, de hecho, es más corta que en otros países. Los más pequeños no pasan más de cuatro o cinco horas en la escuela. Tienen que tener tiempo para otras cosas, para estar en casa... Es importante que la escuela no llene todo el día, porque también hay vida más allá de la escuela". El nivel de enseñanza alcanzado en Finlandia es tan alto que casi nadie quiere llevar a sus hijos a una escuela privada, normalmente vinculadas a órdenes religiosas o proyectos determinados.

Igualito que en España. Ahora, los estudiantes de Educación hacen prácticas en colegios e institutos. Pero seamos sinceros, según el destino que tengan no es que practiquen mucho realmente. Y, desde luego, las prácticas duran muchas menos horas que el Máster finlandés. Por otra parte, ¿existe hoy en día un verdadero respeto de la sociedad española, y no digo ya de los alumnos, por el profesor? Un sólo ejemplo: en mi lugar de trabajo se estropeó una tarde el sonido del ordenador de un aula. El profesor consultó con el personal del centro y decidieron que lo mejor era cambiarse a otro espacio que estaba libre, justo enfrente, al otro lado del pasillo. Así podía continuar con todos los medios. El profesor les dijo a sus alumnos que cogieran las cosas y fueran al aula de enfrente, que continuarían allí la clase. A los dos minutos, el profesor acud de nuevo al personal para agradecerles las molestias y comunicarles que, sin embargo, se quedaban donde estaban porque los alumnos no querían moverse y habían prometido estar calladitos para que se oyera bien. ¿¿¿¿???? Nuestra cara creo que lo reflejó todo en ese momento. ¿Desde cuándo una clase le dice al profesor lo que tienen que hacer? ¡Increíble! No obstante, la culpa en este caso no fue solo de los alumnos, que sí, que la tuvieron, pero también del profesor que les consintió esa actitud.

Y como ésa, mil anécdotas más. Si doy una vuelta por algún aula en el que han terminado las clases, alucino con la cantidad de vasos de café, latas de coca cola, bolsas de patatas y envoltorios de chocolatinas que veo desperdigados por las mesas y el suelo. Si en mi época de estudiante hubiéramos osado degustar todos esos "manjares" en clase, no hubiéramos durado ni cinco minutos en el aula.

Conclusión: consentimos demasiado a los niños, y no tan niños, y no educamos. ¡Pero si son los propios padres los que vienen a recriminarle a un profesor por haber suspendido a su hijo! No vienen a ver cuál ha sido el problema o cómo solucionarlo, sino a amenazar al profesor porque le tiene manía a su hijo. En fin...

Como decía, por tanto, el entorno familiar también es decisivo. El éxito finlandés se debe a que encaja tres estructuras: la familia, la escuela y los recursos socioculturales (bibliotecas, ludotecas, cines…). Los tres están ligados y funcionan de forma coordinada. "Los padres tienen la convicción de que son los primeros responsables de la educación de sus hijos, por delante de la escuela, y complementan el esfuerzo que se hace en el colegio. En Finlandia el 80% de las familias van a la biblioteca el fin de semana. Este estímulo de la lectura en casa resulta fundamental".
  
Es sólo un punto muy concreto, pero venga, seamos sinceros. ¿Cuántas familias conocemos que lleven a sus hijos a la biblioteca el fin de semana? Es más, ¿cuántos españoles dedican la noche del sábado o la tarde del domingo a leer un libro? Y no me sirven la excusa del clima o las tradiciones mediterráneas.

 
Como dijo Hillary Clinton, hay que mejorar partiendo de lo que se tiene. No podemos pretender que se empieza de cero. Lo nuevo radical no tiene por qué ser mejor. No hacen falta revoluciones, sino cambios inteligentes. No queremos ser Dinamarca. Tampoco queremos ser Finlandia. Queremos ser una España mejor. Queremos que nuestros hijos tengan la mejor educación.

lunes, 23 de noviembre de 2015

El primer encuentro

The Huffington Post es un periódico online que cada vez va teniendo más adeptos en nuestro país. Fundado en 2005, la versión en español se lanzó al mercado en 2012 con una participación al 50% del grupo PRISA Noticias. Ofrece cobertura sobre política, economía, ocio, moda, humor y bastantes noticias y posts relacionados con el mundo de la adopción. Uno de los que más me han emocionado fue publicado por Jessica Samakow el 19 de noviembre de 2014, hace justo un año, y se titula "27 fotos de familias adoptivas que te cortarán la respiración".

Noviembre es el mes de la adopción en muchos países, de ahí que fuera precisamente en ese mes cuando la autora publicó este relato. Todos los que estamos inmersos en el mundo de la adopción sabemos que la sangre, los genes, hacen parientes, pero sólo el verdadero amor construye familias. Y ¿qué momento hay más especial en este largo camino que el instante en que las familias se encuentran por primera vez? Aquí he dejado un resumen de las que más me han emocionado. Mirad, mirad...


Scott y Rebecca Walker llegaban a casa en marzo de 2014 con su hija adoptada en Corea del Sur. Las lágrimas de felicidad de la pareja tras la larga espera lo dicen todo.



Ted Herrera y su pareja pensaban adoptar un niño, pero conocieron a estos cuatro hermanos y ya no pudieron separarse de ellos. La foto es de la ceremonia de adopción, el 15 de junio de 2012, veinte meses después de llevarlos a casa.


Scott y Lindsay Sines ya tenían tres hijos cuando decidieron adoptar al pequeño Zechariah, que llegó a casa justo una semana antes de su primer cumpleaños.



La familia Haden adoptó en la República Democrática del Congo a Shepherd en 2012, cuando sólo tenía un añito de edad. Esta era la bienvenida que le esperaba en el aeropuerto al risueño pequeñajo. Y dos años después, adoptaron a Crew, nacido en Níger.



El coreano Micah fue adoptado por una familia estadounidense en 2012. Esta fue la bienvenida de sus nuevos hermanitos.





Elizabeth fue adoptada en Ucrania en 2012, y toda esa gente les esperaba en casa. ¡Menudo recibimiento!


Pero si hay una historia que realmente me ha llegado al corazón  es ésta que he guardado para el final:


La familia Via inició el proceso de adopción de la pequeña Chloe, en Uganda, a principios de 2012. En diciembre de ese año, a la pequeña le denegaron el visado en EE.UU. pero, según la ley de Uganda, ellos eran ya sus padres. Los Via no podían abandonar a su hija, así que emprendieron la campaña "Bring home to Chloe" y se trasladaron a Uganda con sus tres hijas por un período de tres años, hasta que puedan volver a solicitar el visado. Una situación tremendamente dura e incomprensible que refleja la insensibilidad de las administraciones y la poca lógica que a veces impera en estos asuntos. Las fotos del viaje son realmente emocionantes. Chloe es una niña muy afortunada, y se lo merece:

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Ultimas novedades

Ayer anunciaba en el grupo de Facebook que se habían producido algunas novedades que comentaría hoy. Pues bien, la primera de ellas es que una compañera de fatigas y amiga nuestra consiguió ayer su sueño de ser mamá. Un pequeñín de adopción nacional que viene a colmar de alegría a una familia maravillosa tras una espera relativamente corta. Y digo "relativamente" porque, aunque su expediente ha estado poco tiempo en la mesa de aquellos que deciden nuestro futuro, sí es cierto que anteriormente llevaban tiempo intentando ser papás. No digo más porque todavía no he tenido la oportunidad de hablar con ellos, imagino que estos días serán un continuo ir y venir de amigos y familiares que no les darán ni un minuto de respiro. Mi enhorabuena a la familia y les deseo lo mejor de todo corazón.

Por otra parte, ayer supimos que había noticias de Bulgaria. El pasado viernes 13 de Noviembre, las entidades que trabajan en el país tuvieron una nueva reunión con el Ministerio de Justicia. 

Y esto es lo que nos cuentan: 




Información sobre los menores:
 
• En lo que llevamos de año, se han presentado 500 expedientes de menores desde el Registro nacional al Registro de los menores, de los cuales se han inscrito 480 niños.


• Para 205 niños de estos 480, según resolución del Consejo de AI, se han tomado medidas especiales (menores con necesidades especiales, menores de alta edad o grupos de hermanos también de alta edad) y sus perfiles han sido publicados en la página web del Ministerio de Justicia. 


Actualmente hay 62 expedientes de menores pendientes de revisión por el Consejo de la AI, de los cuales:


       1) Los menores hasta 3 años de edad son 32.
           - Sanos son 2 (de los cuales 1 es parte de grupo de hermanos).
           - Con enfermedades leves o recuperables, y/o datos de historia familiar son 14 (de los cuales 3 en grupos).
           - Con enfermedades moderadas o graves son 16 niños.


        2) Los menores de 3 a 5 años en total son 3.
           - Sanos no hay.
           - Con enfermedades leves o recuperables, y/o datos sobre historia familiar hay 1 niño.
           - Con enfermedades moderadas o graves hay 2 niños.


        3) Menores de 5 a 9 en total son 9.
           - Sanos hay 1 (que está en grupo de hermanos).
           - Con enfermedades leves o recuperables, y/o datos sobre historia familiar son 2.
           - Con enfermedades graves son 6.


        4) Menores de edad más alta que 10 años hay en total 9 niños.
           - Todos son parte de grupos de hermanos.


Información sobre los adoptantes inscritos en el Registro:
 
• A 10 de Noviembre de 2015 hay en el Registro de los candidatos adoptantes 1770 expedientes inscritos y 136 familias en procedimiento de adopción.


• De los 1634 expedientes en espera, 166 no están activos y 83 están sin confirmación del proyecto para el 2015, es decir, no han enviado su declaración anual.


• Actualmente hay alrededor de 1400 expedientes activos de candidatos adoptantes, inscritos en el período 2010 – 2015, de los cuales:

         * Para menores hasta 1 año de edad – 7
         * Para menores hasta 2 años de edad – 47 (5 de los cuales aceptan grupos de hermanos)
         * Para menores hasta 3 años de edad – 336 (41 de los cuales aceptan grupos)
         * Para menores hasta 4 años de edad – 307 (47 de los cuales aceptan grupos)
         * Para menores hasta 5 años de edad – 308 (85 de los cuales aceptan grupos)


En total para menores de 0 a 5 años esperan 1005 familias; para menores de 6 a 8 años esperan 542 familias; para menores de 9 a 12 años esperan 34 familias. Para grupos de hermanos de todas las edades esperan en total 295 familias. 


Reuniones del Consejo de AI:
 
• Hasta el mes de Octubre de 2015 se habían asignado 382 menores, 113 de los cuales por el orden especial de menores en espera. Se han hecho 37 rechazos.


• Las familias que esperan para menores de edad superior a 9 años realizan sus proyectos en cuestión de meses.


• En estos momentos los 50 expedientes más activos de candidatos – adoptantes, que se revisan en por el Consejo de AI según el orden común, son de familias inscritas hasta el 7 de Abril 2011.


• Se sigue trabajando sobre cambios legales en el Código de Familia que agilicen y faciliten los procedimientos de adopción nacional e internacional. El proyecto se tiene que presentar para voto ante la Asamblea Nacional.


• Durante el mes de Noviembre el Consejo de AI tendrá 4 reuniones y durante el mes de Diciembre 3, haciendo un total para este año de 39 reuniones.


La estadística definitiva y la información global para el año 2015 se espera para el mes de Febrero de 2016.


A tenor de toda esta información, nuestra Ecai, AMOR, nos comentaba que en la reunión no se había dicho si el numero de niños pequeños y sanos va a aumentar, ni si los tiempos de espera van a cambiar o no,  ya que esto no se puede prever;  pero también nos aseguraba que, junto con el Ministerio de Justicia, con el que están colaborando bien en los últimos años, siguen trabajando en varios cambios en el Código de Familia para lograr que se agilicen los procedimientos y se acorten los plazos para la inscripción de los menores.

Viendo los comentarios de las redes sociales, parece que la gente está bastante desanimada porque no ve buenas noticias y porque en tres años se ha casi duplicado los tiempos de espera. Sin embargo, yo no lo veo tan mal. Cierto que los plazos son largos y no parece que vayan a reducirse, al menos por el momento, pero las cifras no son tan malas como me esperaba. O es que soy muy optimista...

Me quedo con que este año se han inscrito 480 niños, aunque sólo 275 no pertenezcan al grupo de necesidades especiales. Me quedo con que, para niños de hasta 5 años, el número de familias se reduce a 1005 y, para grupos de hermanos, "sólo" hay 295 familias. Y quiero imaginar (o desear, o soñar) que en los próximos años las estadísticas no cambiarán mucho. Me quedo con que se han asignado 269 niños sanos o con enfermedades recuperables en lo que va de año. Que sí, que son muy pocos en comparación con las familias que esperamos, pero podía ser peor. Crucemos los dedos para que no empeore y lleguemos a la situación de China. Me quedo con esos cambios legislativos que están elaborando y, sobre todo, me quedo con la esperanza en un futuro mejor.

 

lunes, 16 de noviembre de 2015

Pray for Paris


Hoy, al salir del trabajo, me he encontrado una paloma muerta. Alguien la había atropellado y estaba tendida en medio de la calle con la cabeza manchada de sangre. ¡Qué horror! No soy precisamente una amante de esos pájaros, pero hoy he recordado la imagen de una paloma como símbolo internacional de la Paz.

Este fin de semana ha sido brutal. Cuando todos celebrábamos que era viernes y por fin llegaban dos días de fiesta, una noticia proveniente de París nos conmocionaba a todos. Una serie de atentados yihadistas dejaban 129 muertos y unos 350 heridos en la capital gala. El miedo se apoderaba de la gente y de las calles y, automáticamente, todo el mundo condenaba semejante masacre mientras estaba pendiente, a través de radio y TV, de las últimas noticias que llegaban desde el país vecino. Las críticas a Siria y el racismo latente en la Vieja Europa resurgían en una oleada de comentarios que daban más miedo que las propias bombas. Las redes sociales hacían el resto... 

Apenas 48 horas después, el Ministerio de Defensa francés informaba que aviones de combate franceses estaban lanzando un ataque sobre la ciudad de Raqqa, el bastión del Estado Islámico en Siria. En la operación intervenían diez aviones que arrojarían una veintena de bombas sobre el centro de mando del grupo yihadista, un centro de reclutamiento, un arsenal y un campo de entrenamiento. 

No seré yo quien excuse la barbarie cometida el viernes en París. Sin duda alguna, ha sido una auténtica tragedia y no hay excusas que valgan. Pero tampoco podemos dejar que el miedo se apodere de nosotros. Hace años que estamos en guerra y gran parte de la culpa es nuestra. ¿Por qué nos horrorizamos con estos asesinatos y no con los que suceden cada día en países como Siria, Irak, Libia, etc? Porque somos una sociedad hipócrita y racista que sólo damos importancia a lo que nos afecta directamente. Hasta que los muertos no son nuestros, no nos escandalizamos. Necesitamos controles, seguridad, ciertos límites... porque somos incapaces de cambiar nuestra forma de pensar y de actuar. Por desgracia, hoy por hoy no existe ningún partido político ni gobierno que pueda acabar con esto. Los intereses económicos de Occidente lo impiden. Entonces, ¿por qué nos sorprenden o nos escandalizan actos así? Nosotros provocamos lo mismo en Oriente a diario en nombre de la Democracia. 

Acusamos de los atentados a los sirios, a los iraquíes, a los árabes, a los musulmanes o a quien se nos ponga por delante. Pero ¿y si volvemos la vista hacia dentro? El último estudio realizado por expertos en terrorismo yihadista llega a escalofriantes conclusiones que muestran cómo ha cambiado la realidad de la amenaza de los radicales islámicos en España en muy poco tiempo, concretamente desde 2013, con la brutal escalada de violencia emprendida por el Estado Islámico en Siria e Irak. La primera conclusión del citado estudio pone de relieve que casi la mitad (el 45%) de los detenidos desde ese año eran españoles, de los cuales más del 40% habían nacido en España, lo que da mayor fuerza a la teoría del terrorismo yihadista autóctono. Lo mismo ha pasado ahora en París. Los terroristas eran una segunda generación de franceses, habían nacido en suelo francés, se habían educado en Francia, pero el Estado Islámico los había conseguido reclutar para su causa. Inglaterra tiene cifras similares, al igual que otros muchos países europeos. 

Además, el perfil del terrorista yihadista autóctono incluye cada vez más a jóvenes y a mujeres, algo que apenas se había dado hasta hace unos pocos años. De los detenidos en España desde 2013 por su implicación yihadista, el 60,9% tiene entre 15 y 29 años; el 15,8% son mujeres y el 13,1% conversos. La mayoría de los yihadistas detenidos no actuaron solos, el 90,5% lo hizo en colaboración con otros. Eso es algo a tener en cuenta, el terrorista yihadista no es un “lobo solitario” sino el miembro de una organización que actúa en grupos. 

Por todo ello, lamento profundamente lo sucedido y creo que debe condenarse enérgicamente. Pero a mí me sobran las banderas francesas, la Torre Eiffel y todos los símbolos. Estamos de luto, sí:
  • por los casi 3.000 muertos en EEUU en los ataques del 11 de septiembre de 2001;
  • por las 191 víctimas de Madrid el 11 de marzo de 2004;
  • por los 56 asesinados en Londres el 7 de julio de 2005;
  • por las 12 personas asesinadas en Francia el 7 de enero de 2015;
  • por las 129 víctimas de París el 13 de noviembre de 2015;
  • pero también por los cientos, miles o millones de sirios, iraquíes, libios, etc que son asesinados a diario por el EI, por los gobiernos de sus países o por los ejércitos occidentales en nombre de una supuesta Democracia.

 
 

Francia ha respondido con rapidez y contundencia a los ataques sufridos en “casa”. ¿Pondrá esto fin a la guerra? No, ni de lejos. Hollande y sus amigos se sentirán moralmente más tranquilos porque el “ojo por ojo” les ha servido para demostrar que Francia no se esconde lamiéndose sus heridas, pero tengamos por seguro que la violencia sólo engendra más violencia. Estamos metidos en una espiral de odio y violencia que no puede traer nada bueno. ¿Hasta cuándo toleraremos semejante vergüenza? ¿Este es el mundo que queremos dejar en herencia a nuestros hijos? Me dan escalofríos sólo de pensarlo. 

Para terminar, me gustaría haceros partícipes de unas declaraciones, erróneamente atribuidas al Doctor Emanuel Tanay, un reconocido psiquiatra judío que sobrevivió al Holocausto, que deben hacernos pensar. No sé quién será el verdadero autor del texto, pero realmente merece la pena leerlo y reflexionar sobre lo que se dice.

EL SILENCIO

Un hombre, cuya familia pertenecía a la aristocracia alemana antes de la Segunda Guerra Mundial, fue propietario de una serie de grandes industrias y haciendas. Cuando se le preguntó ¿cuántos de los alemanes eran realmente nazis?, la respuesta que dio puede guiar nuestra actitud hacia el fanatismo. 

"Muy pocas personas eran nazis en verdad, pero muchos disfrutaban de la devolución del orgullo alemán y muchos más estaban demasiado ocupados para preocuparse. Yo era uno de los que sólo pensaba que los nazis eran un montón de tontos. 

Así, la mayoría simplemente se sentó a dejar que todo sucediera. Luego, antes de que nos diéramos cuenta, los nazis eran dueños de nosotros, se había perdido el control y el fin del mundo había llegado. Mi familia perdió todo. Terminé en un campo de concentración y los Aliados destruyeron mis fábricas. 

Se nos dice que la gran mayoría de los musulmanes sólo quieren vivir en paz. El hecho es que los fanáticos dominan el Islam, tanto en este momento como en la Historia. Son los fanáticos los que marchan. Se trata de fanáticos los que producen guerras. Se trata de fanáticos los que sistemáticamente masacran cristianos o grupos tribales en África y se van adueñando gradualmente de todo el continente en una ola islámica. Estos fanáticos son los que ponen bombas, decapitan, asesinan. Son fanáticos los que toman mezquita tras mezquita. 

Se trata de fanáticos los que celosamente difunden la lapidación y la horca de las víctimas de violación y los homosexuales. Se trata de fanáticos los que enseñan a sus jóvenes a matar y a convertirse en terroristas suicidas. El hecho cuantificable y duro es que la mayoría pacífica, la "mayoría silenciosa", es intimidada e imperceptible. 

La Rusia comunista estaba compuesta de rusos, que sólo querían vivir en paz. Sin embargo, los comunistas rusos fueron responsables del asesinato de casi 50 millones de personas. La mayoría pacífica era irrelevante. 

La enorme población de China era también pacífica, pero los comunistas chinos lograron matar a la asombrosa cifra de 70 millones de personas. 

El individuo japonés medio antes de la Segunda Guerra Mundial no era un belicista sádico. Sin embargo, Japón asesinó y masacró, en su camino hacia el sur de Asia Oriental, en una orgía de muerte que incluyó el asesinato sistemático, a 12 millones de civiles chinos, la mayoría muertos por espada, pala y bayoneta. 

Y, ¿quién puede olvidar Ruanda, que se derrumbó en una carnicería?... ¿Podría no ser dicho que la mayoría de los ruandeses eran amantes de la paz? 

Las lecciones de la Historia son con frecuencia increíblemente simples y contundentes. Sin embargo, a pesar de todos nuestros poderes de la razón, muchas veces perdemos el más básico y sencillo de los puntos: los musulmanes amantes de la paz se han hecho irrelevantes por su silencio. Los musulmanes amantes de la paz se convertirán en nuestro enemigo si no se pronuncian, porque al igual que mi amigo de Alemania, se despertarán un día y encontrarán que los fanáticos los poseen, y el fin de su mundo habrá comenzado. Los alemanes, amantes de la paz, japoneses, chinos, rusos, ruandeses, serbios, afganos, iraquíes, palestinos, somalíes, nigerianos, argelinos y muchos otros han muerto a causa de que la mayoría pacífica no se pronunció hasta que fue demasiado tarde. 

En cuanto a nosotros, que somos espectadores ante los eventos en desarrollo, debemos prestar atención al único grupo que cuenta: los fanáticos que amenazan nuestra forma de vida.” 

 

viernes, 13 de noviembre de 2015

The Versatile Blogger Award

Ayer recibí un regalo que me hizo muchísima ilusión. Era el premio The Versatile Blogger Award y me lo concedía la autora de un blog que nunca había leído: http://mientrascallo.blogspot.com.es/

Desde entonces, me he leído enterito el blog de esta chica que lleva años luchando por cumplir su sueño y el de su marido de ser papás. Es muy emotivo y demuestra lo que es capaz de aguantar y luchar una persona cuando de verdad desea algo. Muchísimas gracias por el premio y espero que tengáis suerte por fin.

The Versatile Blogger Award es un premio que otorgan los blogueros a los autores de blogs que aportan algo a los demás. Tienen que ser blogs originales, bien escritos y que traten de una variedad de temas significativos. Blogs que aportan algo a quienes los leen. Por eso supone un enorme orgullo para mí haberlo recibido.

Las reglas del premio dicen que hay que agradecer a quien te da el premio (¡hecho!), contar siete cosas sobre ti y nominar a otros quince blogs. Bueno, vayamos por partes...

¿Qué puedo contar de mí que no sepáis ya?
  1. Nací en Madrid aunque mi familia se trasladó a Zaragoza cuando era muuuy pequeñita.
  2. De pequeña quería ser médico pero la Física y la Química me echaron atrás en B.U.P.
  3. Soy romántica hasta resultar casi empalagosa, jajaja.
  4. También soy muy teatrera, pero la vergüenza me frena a menudo.
  5. Antes no me gustaba nada el cine español pero cada vez le voy cogiendo más gustillo.
  6. Sé que debería hacer ejercicio pero me da mucha pereza y siempre encuentro una excusa para postergarlo.
  7. Me parece muy interesante el "Máster en Lectura, Libros y Lectores Infantiles y Juveniles" que se imparte en mi lugar de trabajo. Puede ser útil de cara a cuando tenga mis propios hijos, así que quizás me plantee cursarlo un año de estos.
 
¡Ya están las siete cosas sobre mí! Respecto a nominar a quince blogs... mmm.... me temo que no conozco tantos que cumplan el requisito de la variedad de temas, así que me voy a limitar a nominar a Marta de Mamá española en Bulgaria y a Alicia de Nuestra nueva aventura para volver a ser padres porque, a pesar de centrarse cada uno de ellos en un tema (Bulgaria en un caso y la adopción en el otro), ambos tratan diferentes temas que los convierten en dos blogs entretenidos y didácticos. ¡Felicidades chicas!

lunes, 9 de noviembre de 2015

Un día muy especial

Este fin de semana iba a ser muy especial porque el sábado cumplíamos nuestro primer año de casados y, efectivamente, fue un día fabuloso. Uno de esos raros días en los que todo sale bien y que pudimos disfrutar de principio a fin. 

Amaneció ya como un espléndido y soleado día de noviembre en el que al final casi sobraron hasta las chaquetas. Nuestro primer plan de la tarde era ir al cine a ver "Marte", la última película de Matt Damon y Jessica Chastain, y salimos de la sala encantados. Yo, personalmente, reconozco que disfruté barbaridad. 

Al estilo de las recientes "Gravity" o "Interstellar" pero, para mi gusto, mucho más entretenida. Ridley Scott nos cuenta la historia de una misión enviada a Marte que, tras una terrible tormenta, da por muerto a Mark Watney (papel interpretado por un estupendo Damon) y se ve obligada a abandonar el planeta rojo. Sin embargo, Watney sigue vivo y debe enfrentarse a la idea de sobrevivir en un planeta lejano, solo y sin provisiones suficientes. No cuento más porque realmente tenéis que ir a verla. Habrá quien diga que es puro espectáculo hollywoodiense. Sí, bueno, ¿qué película del espacio no lo es? Pero no es solo eso...

Hay un plantel de actores buenísimo (con figuras muy conocidas como los dos protagonistas, Jeff Daniels, Michael Peña, Kate Mara, Sean Bean o Chiwetel Ejiofor), mucho sentido del humor y una potente banda sonora que acompaña perfectamente la acción, con momentos fantásticos en los que incluso moverás las caderas en la butaca al ritmo de éxitos disco de los años '70.


Pero lo mejor no es la música, ni la acción, ni los fabulosos Damon y Chastain (por los que siento debilidad, sí). Lo mejor de todo, lo que más pienso recordar de "Marte", es la actitud del protagonista. Una actitud que todos deberíamos adoptar ante cualquier problema. Vale, sí, seguramente la mayoría de nosotros nunca nos encontraremos solos y abandonados en un planeta hostil; pero seguro que todos nos enfrentaremos a más de un problema, de mayor o menor gravedad, al que tendremos que plantar cara para salir adelante. Y ahí es donde la actitud del astronauta Watney merece un aplauso. Lo fácil era rendirse, pensar "hasta aquí hemos llegado, tengo comida para unos meses y tardarán cuatro años en venir a buscarme, eso si tengo la suerte de contactar con alguien". Sí, las cosas no pintan nada bien. La Muerte se presiente a la vuelta de la esquina. Las posibilidades de salir adelante son muy escasas. ¿Se rinde Watney?... No, decide hacer todo lo posible por vivir. 

Y esa es la actitud que me gustaría recordar siempre y la que quiero transmitir a mis hijos. Pase lo que pase, por muy difíciles y cuesta arriba que se pongan las cosas, por negro que se vea todo y por muy cansados de luchar que estemos, nunca tenemos que rendirnos. Debemos hacer todo lo posible, todo lo que se nos ocurra, por sobrevivir. Y cuando digo "sobrevivir", me refiero a seguir adelante y luchar por nosotros y por lo que queremos. Un gran ejemplo (aunque sea de ficción) que me parece digno de tener siempre en cuenta. No hay duda que algún día veré esta película con mis niños.

 
Después del cine habíamos organizado un encuentro con todos los amigos que asistieron un año antes a la boda, ni uno más ni uno menos. Y de verdad que todavía alucino al pensar que nadie tuviera otro plan y pudiéramos juntarnos todos por una vez. ¡Eso sí que era un reto más difícil que el de Matt Damon, jajaja! Lo pasamos genial, fue estupendo podernos reunir todos de nuevo y rememorar esa tarde del 2014. Fueron dos horas estupendas, poniéndonos al día de nuestras vidas y contando anécdotas alrededor de unas cañas. Gracias chicos, fue fabuloso.

 
Y para terminar el día, Alex y yo nos fuimos a cenar al hotel donde celebramos el banquete. Pero esta vez solos. Una cena perfecta en un precioso entorno para recordar una vez más cómo fue aquel 7 de noviembre de hace un año. Dar las gracias también al hotel que nos reservó una mesa en la zona más bonita y tranquila del restaurante (tan tranquila que sólo había otra pareja más) y nos obsequió con una botella de champán para celebrar el aniversario.

 
Como decía, un día muy especial que esperamos repetir durante muchos, muchos años más.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Carta de una madre adoptiva a su hija

Hace años, Sherry y Craig Blackledge adoptaron un bebé, una preciosa niña llamada Brooke. Cuando Brooke tenía tan sólo año y medio, su madre adoptiva le escribió una conmovedora carta que no le entregó hasta el día de su boda.

Fue en ese día tan especial cuando Sherry Blackledge le hizo este regalo tan hermoso a su hija y Brooke pudo por fin leer la carta. “Mi mamá nunca me habló sobre esta carta hasta el momento en que me la dio”, dijo Brooke. 

“Al ser adoptada, yo quería que ella supiera cuánto la amamos. Y pensé que sería  emocionante que abriera la carta y la leyera el día de su boda”, afirmó la madre. 

“Yo comencé a llorar, sobre todo cuando vi que papá estaba llorando”, añadió Brooke.

Ahora Brooke y su esposo Tyler están esperando su primer hijo para enero del 2016. “La carta de mamá me dio la idea de continuar con la tradición y escribirle también una carta a mi bebé, que se la daré el día de su boda”, contó. 

Aquí está la carta que esta madre adoptiva le escribió a su hija.


"15 de diciembre de 1994.

Mi querida pequeña Brooke:

Mientras escribo esto, estás durmiendo en tu cuna. Quiero que sepas cuánto amor y felicidad has traído a la familia. Una hermosa bebé para papá y yo, y una hermana pequeña para Brian. 

Antes de que me casara con papá, decíamos que si teníamos una niña, sería nuestra pequeña Brooke. Eres nuestra pequeña Brooke. Eres especial y Dios te mandó a nosotros para amarte."


Las frases son muy hermosas, pero no os perdáis el video. Lloraréis como una magdalena. ¿A que sí?



martes, 3 de noviembre de 2015

Familias de acogida vs Centros residenciales


Según publicaba la semana pasada la Asociación Estatal de Acogimiento Familiar (ASEAF) y la Asociación de Acogedores de Menores de la Comunidad de Madrid (ADAMCAM), el coste por mantener a un menor que se encuentra bajo la protección del Estado sería cuatro veces inferior si éste viviera con una familia de acogida que si vive en un centro residencial, incluso en el supuesto de que las familias de acogida recibieran la misma ayuda mínima neta por menor acogido que perciben las familias acogedoras del Reino Unido, en torno a 25 euros por menor al día.

Al parecer, según un estudio del 2013, el coste económico de mantener a un menor sin necesidades especiales en un centro residencial es de 101 euros por día, es decir, cuatro veces más de lo que habría que invertir si estuviese en una familia de acogida. El informe explica que, de los 22.000 menores que viven actualmente retirados de sus familias de origen, el 75% vive en centros residenciales, lo que supone una inversión mensual del Estado de casi 50 millones de euros (3.000 euros al mes por menor.)

Al beneficio económico, hay que añadir las ventajas que tiene una familia de acogida para los menores. No es lo mismo vivir en un centro residencial con muchos más niños, cada uno con sus problemas y su situación personal, y con escaso personal para atender correctamente a cada uno de ellos, para darles el amor y las atenciones que necesitan, que vivir en una familia de acogida que pueda dar al menor todos los cuidados y el cariño que éste necesita. En el ambiente de una familia de acogida, el menor adquiere una estabilidad emocional que le permite mejorar en todos los aspectos y desarrollarse adecuadamente.

Y, pese a tantas ventajas, la presencia de familias de acogida en España sigue siendo escasa y una excepción a la regla general. ¿Por qué? Al parecer, el desconocimiento de las leyes, el miedo a la pérdida y a los problemas que puedan acarrear los menores son las principales causas que frenan a las familias españolas a la hora de ofrecerse como familias de acogida.


Recordemos que el acogimiento familiar no preadoptivo consiste en acoger por un período de tiempo a un menor que se encuentra en situación de riesgo, desamparo o que presenta discapacidades físicas, trastornos emocionales o de conducta, y no pueden permanecer con su familia biológica, de modo que tengan una vida lo más normal posible hasta que sus padres puedan hacerse cargo de él. Por eso, para ser familia de acogida hay que superar un proceso previo en el que te valoran, igual que sucede para adoptar. 

Y ¿cuánto tiempo dura el acogimiento? Pues eso depende. Cada niño es un mundo. Cada uno tiene su historia, su situación particular, por eso nunca se puede saber con total certeza: días, meses, años... algunos incluso permanecen en acogida hasta la mayoría de edad.

Ese 75% de menores que viven en centros residenciales espera cada día la oportunidad, si no de volver con sus padres biológicos, sí de ir a una familia de acogida. Saben que los mayores nunca salen de ahí... por eso, para ellos, cada día que pasa ser reducen las posibilidades de salir y tener una oportunidad de mejorar, en todos los aspectos. Los centros residenciales hacen lo que pueden con los medios que cuentan, pero es imposible que cada menor que vive en ellos obtenga el cariño, el apego y, mucho menos, la persona de referencia que todo niño necesita en unos años que son claves para su desarrollo como persona.

Con la Ley de Infancia que entró en vigor este verano se da prioridad al acogimiento familiar para los más pequeños y se desjudicializa el procedimiento, de modo que será la Administración quien decida con qué familia va cada menor. La familia biológica tiene un plazo de dos años para mejorar su situación y conseguir que se revoque la declaración de desamparo; si no lo consigue, el acogimiento temporal pasará a ser permanente o se convertirá en adopción.

Al menos ésa es la teoría, aunque ya sabemos que cada Comunidad Autónoma es independiente y funciona de manera diferente. En cualquier caso, esperemos que por fin prime el derecho de los menores a tener una vida digna, en todos los sentidos, y no la voluntad de los padres.


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