lunes, 29 de febrero de 2016

Cuando las cosas se tuercen

El proceso de adopción es largo, duro y lleno de altibajos emocionales que nada bueno nos pueden traer. Sin embargo, lo llevamos lo mejor que podemos con la esperanza de que, cada día que pasa, nos acerca un poco más a nuestros hijos. Es un camino que no sabemos cuándo ni dónde termina, un proceso lleno de alegrías y tristezas, amargo y en el que, sin embargo, hemos depositado todas nuestras esperanzas. Un camino repleto de dudas e incertidumbres. Ese es uno de los motivos por los que solemos hablar de "la aventura de la adopción". Porque es toda una "aventura" el camino que emprendemos con el objetivo de ver cumplido nuestro sueño de ser algún día madres o padres.

Precisamente por lo difícil que se hace en ocasiones esta espera, no debemos perder de vista nuestro sueño. Cuando alguien decide adoptar un niño, no es por capricho. Se nos explica en diversas reuniones, cursos, entrevistas... lo que implica esta decisión. Procesos de selección, análisis de nuestras vidas, una larga espera, incertidumbre hasta el último momento, un pasado que asumir, problemas físico y/o psicológicos que pueden tener los menores, burocracia sin fin.... No, adoptar no es una decisión que se tome a la ligera. Al menos, no en el 99% de los casos. Por eso, por esa seguridad y confianza en nosotros mismos y en nuestro proyecto de familia, no podemos dejarnos vencer por los contratiempos que vayan surgiendo en el camino. Contratiempos que no está en nuestras manos solucionar, por lo que debemos echar mano de toda la fuerza y la ilusión que hay en nuestro interior para hacerles frente.

En ocasiones, esos contratiempos surgen simplemente por la acumulación de expedientes. Somos tantas familias las que compartimos el mismo sueño que, por pura lógica, los tiempos de espera se van alargando. Quizás no tengamos noticias de nuevas salidas en el país elegido y tememos las noticias que puedan llegar, quizás veamos cómo nuestros compañeros de fatigas van siendo asignados mientras nosotros seguimos esperando. Una espera que se alimenta de nuestras ilusiones, pero que torna deprimente en momentos puntuales: la sonrisa de un niño, una habitación vacía, la nieve en la que nos gustaría jugar con ellos.... instantes que nos dejan abatidos, con lágrimas en los ojos y el corazón encogido.

Otras veces, los contratiempos tienen un responsable. Un organismo oficial que se salta plazos, un funcionario que se equivoca, una entidad intermediaria que no realiza bien su trabajo.... son hechos que imposibilitan el buen funcionamiento del sistema, errores que nos alejan o nos apartan de nuestros hijos y, por desgracia, errores que no siempre son fáciles de enmendar. Estos contratiempos provocan una tristeza, una amargura y una ira que no solucionan nada, nos sentimos impotentes porque somos "víctimas" de un proceso en el que contamos más bien poco y, al final, somos las familias y, sobre todo, los niños, quienes pagamos los errores o la desidia de los demás. Y sólo nos queda seguir luchando hasta el final porque la Justicia se ponga de nuestra parte.

También ocurre a veces que esos contratiempos surgen de nuestro interior. Comentarios más o menos malintencionados de terceras personas que, por simple ignorancia o por ganas de malmeter, nos provocan una herida difícil de reparar. La larga espera y la incertidumbre de todo el proceso puede convertirnos, en ocasiones, en seres algo susceptibles ante ciertos comentarios. Por eso, hay que tener mucha paciencia y aprender a poner distancia para no reaccionar ante hechos que no merecen nuestra atención. No importa lo que nos digan o lo que podamos leer, especialmente en las redes sociales, donde todo el mundo se permite opinar de cualquier cosa, con conocimiento o sin él. Nosotros sabemos lo que queremos y es una decisión muy meditada, así que debemos seguir adelante.

Por todo esto, cuando las cosas se tuercen, debemos pararnos a pensar un momento, hacer "limpieza" de toda la información recibida por nuestro cerebro y seguir adelante con la cabeza bien alta y las ideas claras. Esta entrada está dedicada, en cierto modo, a tres personas. Tres familias, tres amigos/as, que nos acompañan en este camino desde el principio y que estos días no lo están pasando muy bien. Ellos/as sabrán quiénes son cuando lean estas palabras. Por mi parte, recordarles que en su día tomaron una decisión, la que ellos consideraron correcta, y que sólo el tiempo dirá si su sueño se convierte en realidad. No me cabe ninguna duda que son tres personas excelentes y que algún día serán tres padres/madres maravillosos/as, así que no perdáis la esperanza y levantad el ánimo. Juntos, lucharemos porque nuestros sueños se hagan realidad.



jueves, 25 de febrero de 2016

Mitos de la adopción

Estamos acostumbrados a escuchar todo tipo de frases relacionadas con la adopción. Algunas pueden ser ciertas. Sin embargo, los que estamos en este proceso, y sobre todo los que ya tienen a sus niños en casa, sabemos que muchas otras no son más que historias inventadas/exageradas a lo largo de los años.

Por eso me pareció interesante compartir con vosotros este artículo que intenta desmentir algunos de estos mitos sobre la adopción. ¿Conocéis alguno más? Seguro que sí...


Historias de amor que desmienten 6 mitos de la adopción

 

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Primero te voy a contar la historia de los Rondan, una familia muy especial que rompe con varios de los principales mitos sobre la adopción. La madre es Laura Rondan, de 38 años, que ya tenía dos hijas biológicas de 20 y 14 años antes de conocer a Nicolás (de 12 años) durante una recorrida solidaria con la Fun­dación Sí en Argentina. Él y su hermana Daniela forman ahora parte de la familia Rondan.


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Mito 1. Los hermanos son separados por el sistema de adopción.

Como ves, Nico y Daniela han sido adoptados por la misma familia, pero antes estuvieron en hogares diferentes. Laura se encargó de hacer los papeleos necesarios para adoptar a ambos porque, como ella misma dice,  “¿Qué mejor que los hermanos estén juntos?” Aunque es un hecho que muchos hermanos se separan, hay países que ya tienen leyes que privilegian y facilitan la adopción de los hermanos.

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Mito 2. Los niños que están en el sistema de adopción tienen problemas de conducta o de salud.

Laura cuenta: “Son chicos muy alegres porque no quedaron viciados por las injusticas que vivieron. Daniela era un poco más introvertida cuando llegó pero enseguida se soltó y Nico se gana a todo el mundo. La gente lo adora. Siempre está son­riendo, es muy dulce, generoso y te enseña todo el tiempo”. Es cierto que muchos niños sufren circunstancias difíciles, pero eso no significa que tengan problemas permanentes de conducta o salud.

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Mito 3. Los solteros no pueden adoptar.

Esto deriva de la creencia de que sólo las familias “normales” son dignas de adoptar, cosa que poco a poco se ha modificado en las diferentes legislaciones alrededor del mundo. En México, por ejemplo, ya es posible que los padres o madres solteros, así como las familias homoparentales adopten de la misma manera que las familias tradicionales. Laura es una mujer separada y eso no ha impedido recibir en su hogar a dos hermanitos que lo necesitaban.

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Mito 4. Si puedes tener hijos biológicos no tienes por qué adoptar.

Uno de los lemas de Laura es “Donde comen tres, comen cuatro” y sus hijos suelen responder en tono juguetón: “bueno, con ese criterio, don­de comen trescientos, comen cuatrocientos”. La adopción no está limitada legalmente a casos de infertilidad, sino que está más ligada a las capacidades afectivas y el quien adopta para brindar una vida digna a sus hijos. Existen muchas familias con hijos biológicos nacidos antes o después de la adopción y hay muchos famosos que lo ejemplifican. 

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Los Crespo fueron hasta Rusia para encontrarse con Nikita, específicamente en la ciudad de Tambov (ubicada a 500 kilómetros de Moscú). Nikita tenía dos años y tres meses y después de un par de viajes de los Crespo a Rusia, llegó a su nuevo hogar en Argentina. María Furlong, su madre, cuenta: “Yo disfruto de todo con él, valoro mucho el tiempo que estamos juntos. Lo pasamos bomba.”

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Mito 5. Si adoptas a un niño mayor jamás lo sentirás como tu propio hijo, por eso es mejor adoptar bebés.

Algunas personas son aconsejadas para adoptar niños no mayores de dos años y muchos niños mayores tienen dificultades para hallar una familia y terminan en centros de menores. Lo cierto es que Nikita tiene un lugar muy especial en el corazón de su familia, así como Nicolás y Daniela, que eran aún más mayores al ser adoptados. No es tanto cuestión de edad como de abrir el corazón.

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Mito 6. Es aún más difícil adoptar en el extranjero.

Dependiendo de las diferentes legislaciones, puede o no ser más difícil adoptar en el extranjero. En el caso de Nikita y de muchos otros niños, la distancia, las fronteras políticas y la burocracia no han evitado que encuentren un hogar lleno de amor.

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Es cierto que la adopción es un proceso difícil para muchas familias alrededor del mundo, pero no es imposible. Es necesario legislar a favor de los niños y su derecho a crecer en una familia amorosa y vivir dignamente.

El verdadero nacimiento de un pequeño ocurre en el corazón, no forzosamente en el vientre.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Bulgaria se demora

El Ministerio de Justicia de Bulgaria publicó el pasado 17 de febrero las listas actualizadas con los expedientes inscritos en el Registro de Adopción Internacional hasta finales de 2014. Aunque las familias inscritas a lo largo de 2015 todavía no aparecemos en ellas, las conclusiones que se extraen al analizar los datos sí tienen en cuenta todos los expedientes actualizados a 22 de enero de 2016. Aquí os dejo los enlaces:



Estadísticas según la edad y el número de menores:
  • 0-1 año: 4 familias.
  • Hasta 2 años: 35 familias.
  • Hasta 3 años: 251 familias.
  • Hasta 4 años: 190 familias.
  • Hasta 5 años: 193 familias.
  • Hasta 6 años: 197 familias.
  • Hasta 7 años: 82 familias.
  • Hasta 8 años: 49 familias.
  • Hasta 9 años: 8 familias.
  • Hasta 10 años: 3 familias.
  • A partir de 11 años: 1 familia.

  • 1-2 hermanos: 156 familias.
  • A partir de 2 hermanos: 1 familia.

La conclusión a la que han llegado desde Bulgaria tras analizar estos datos es que la situación es realmente deprimente. Se observa que hay un gran número de familias que esperan niños sanos hasta 5 años de edad, lo que supone que, si el ritmo de asignaciones no varía, la espera para este rango se va a ampliar cada vez más. De hecho, se puede decir que el tiempo de espera para niños de 0-6 años de edad es ya oficialmente de cinco años.

Del año 2010 todavía quedan por asignar 9 familias para niños sanos menores de cuatro años. 4 de estas nueve familias son españolas.

Del año 2011 quedan 166 familias, de las cuales 104 son españolas. Todas ellas esperan niños sanos o con enfermedades recuperables de hasta cinco años de edad, o grupos de hermanos.

Durante el año 2015 se hicieron 334 asignaciones (24 de ellas en España) para 427 menores, de los cuales 172 son niños con necesidades moderadas y graves.

La tendencia de los últimos años indica que cada año se inscriben menos niños sanos y pequeños, y aumenta el número de adopciones de niños más mayores o con necesidades especiales. No obstante, esta tendencia no es exclusiva de Bulgaria sino que se está dando en la mayoría de los países que todavía admiten la adopción internacional. Sin embargo, atendiendo a las estadísticas oficiales que publica el país, el número de niños pequeños y sanos que son abandonados en Bulgaria cada año apenas ha bajado. ¿Por qué, entonces, cada vez resulta más difícil su asignación?

La respuesta parece estar en la legislación búlgara. Durante el primer año de vida del menor, los servicios sociales búlgaros trabajan con la familia de origen para intentar su reintegración en ella. Si esto no funciona, el niño podría ser dado en adopción, pero el Código de Familia busca la conformidad de los padres biológicos, lo cual retrasa considerablemente la inscripción del menor como niño adoptable.

Desde hace varios meses, representantes de las Ecais, de los servicios sociales, diferentes organizaciones sociales y la Viceministra encargada de las adopciones están trabajando en un Proyecto de Ley que cambie ciertas normas y agilice los procedimientos. Sin embargo, todavía no se sabe cuándo se presentará ante el Parlamento ni, por supuesto, si será aprobado por éste.

Por tanto, sólo cabe esperar y confiar en que los tiempos no se alarguen mucho más. La situación es muy difícil, no puedo negarlo. Pero habrá que ser optimistas y confiar en que, tarde o temprano, todos conseguiremos hacer nuestros sueños realidad y, lo que es más importante, darle un hogar, una familia y AMOR a unos niños que son, como siempre, los grandes perjudicados por esta situación.

martes, 23 de febrero de 2016

Historias robadas

"De los años cuarenta a los noventa, miles de recién nacidos fueron robados en diferentes maternidades y ciudades españolas y vendidos a otros padres que los inscribían como hijos propios. Ahora, y gracias a las pruebas de ADN, muchos de esos padres engañados e hijos criados en familias que no son las suyas buscan respuestas sobre su pasado. El abogado Enrique J. Vila Torres recupera en "Historias robadas" algunos de esos casos cuyo relato permite comprender el funcionamiento de las mafias formadas alrededor de este lucrativo negocio. Médicos, enfermeras, religiosos, funcionarios y familiares de las propias víctimas estuvieron involucrados en una trama que podría afectar a unas 300.000 personas en nuestro país que no son hijos de quienes constan en su partida de nacimiento y que está llevando a muchos españoles a formularse una pregunta inquietante: ¿soy realmente hijo de mis padres?"

Esta es la sinopsis publicada en relación con el libro "Historias robadas", de Enrique J. Vila Torres. Con prólogo de la periodista Susanna Griso, este abogado nos relata como si fueran historias de ficción una serie de casos reales en los que prostitutas, adolescentes e incluso parejas normales vieron cómo les arrebataban a sus hijos (normalmente diciéndoles que habían muerto tras el parto) para darlos en adopción a familias pudientes. Tras estas historias, una auténtica red ilegal formada por personas sin escrúpulos a las que sólo interesaba el dinero que ganaban con estas "operaciones".

Leí este libro hace poco, cuando, por pura casualidad, llegó a mis manos y vi la introducción que aparece más arriba. Como persona, se me revolvían las tripas conforme iba conociendo los detalles de cada historia; como futura madre adoptiva, no podía ni imaginar lo que sería arrancar a mis hijos de los brazos de sus madres biológicas... ¿Queremos ser padres? Sí, pero no a cualquier precio.

Se calcula que en España hay unos dos millones de personas adoptadas (sin contar las adopciones internacionales) y, de éstas, unas 300.000 no conocerían sus verdaderos orígenes. Antes, la ley impedía desvelar la identidad de la madre biológica; pero ya hace años que las personas adoptadas tienen derecho a conocer sus orígenes. Es lo más justo para ellas y lo mejor para que puedan seguir adelante con sus vidas, lo vimos en el curso de formación y lo hemos hablado muchas veces aquí (El pasado del menorContar siempre la verdad).

Tengo fe en que estas cosas ya no suceden, que son hechos del pasado que quedan por descubrir y juzgar, pero que no se van a repetir. Quizás en España sea así, pero... ¿y en otros países?

Ese es uno de los motivos por los que elegir país en adopción internacional resulta tan complejo. El Convenio de La Haya sentó unas directrices que otorgan una serie de garantías y fiabilidad a los procesos de adopción entre los países que lo han ratificado, pero todavía hay muchos otros que no se han adherido al Convenio. Cierto que los poderes públicos han cerrado las adopciones con muchos de estos países (especialmente africanos) y que las Ecais y los servicios sociales suelen recomendar adoptar en países que hayan ratificado el Convenio, pero ¿cuántas familias habrá todavía en proceso de adoptar en uno que no lo haya hecho?

Por duro que resulte, recomiendo leer este libro a todo el que esté interesado en el tema. No sólo se trata de unos hechos delictivos que tiñen de vergüenza el pasado más reciente de nuestro país, sino que pueden volver a darse en cualquier momento en cualquier país del mundo si las leyes y los jueces no toman las medidas oportunas.

Aprovecho para dar las gracias al autor, Enrique J. Vila, por su amabilidad y su cooperación en la elaboración de este post. Le deseo sinceramente que tenga éxito en su labor y que "encuentre su propia historia".

viernes, 19 de febrero de 2016

Hoy puede ser un gran día

Como decía Serrat en su canción... hoy puede ser un gran día, plantéatelo así!!

De momento es viernes, lo cual ya nos pone más contentos a la mitad de la humanidad. Por otra parte, no es un viernes cualquiera. No, no. Al menos para Papás por Adopción, que está de celebración...

  • Cumplimos 13 meses y, como no somos supersticiosos, lo celebramos!!
  • Estamos a punto de conocer quiénes son los afortunados papás de una nueva asignación en Aragón.
  • Han salido las últimas listas de familias adoptantes en Bulgaria... aunque es tan numerosa que no podemos celebrar gran cosa (otro día os hablaré de eso.)
  • Hoy puede ser un gran día para nuestro amigo Roberto, uno de los futuros papás por adopción más queridos de la red. Cruzamos los dedos y esperamos que la reunión de hoy os acerque un poquito más a vuestro sueño.
  • Y para quien sí va a ser un gran día.... ¿qué digo?.... ¡un fabuloso día!, es para nuestro querido compañero y amigo Vicente. Hoy, por fin, su pequeño irá a casa. ¡Enhorabuena familia! Hoy empieza vuestra nueva vida!!



miércoles, 17 de febrero de 2016

La montaña rusa de la adopción





Adoptar significa montarte en una montaña rusa emocional. Todos sabemos que durante el proceso hay días mejores y días peores. Es lo suficientemente largo y entran en juego tantos sentimientos que es imposible no tener altibajos. Lo realmente malo es cuando esos altibajos no surgen única y exclusivamente por el transcurso del tiempo o por malas jugadas de tu mente, sino porque alguien o algo los provoca. Llevo un par de días fastidiada. Salvo por la maravillosa noticia que supone tener por fin la primera asignación en el grupo de Facebook de Papás por Adopción y que un gran compañero/amigo haya visto cumplido su sueño después de tantos años, el resto de estas 48 horas ha sido malo. ¿Y qué ha pasado?, os preguntaréis. Pues una tontería, pero es increíble como a veces la cosa más tonta del mundo te puede amargar el día.

La otra noche estaba leyendo unos artículos atrasados cuando me topé con unos posts de otra bloguera... La señora en cuestión opinaba que "ser madre a los cuarenta es prácticamente ser abuela". Y, al parecer, lo decía por propia experiencia, ya que su madre la había tenido a ella con 38 años de edad y la dulce niña ya percibió entonces que su madre no era una mujer joven. 

Parece ser que ni las energías, ni la paciencia, ni el tiempo que se puede dedicar es el mismo a los veinte años que a los cuarenta. Esta señora tuvo a su primer hijo con 26 y aun así dice que estaba todo el día agotada. Pero no sólo eso. También piensa que no resulta justo para un niño encontrarse con que a los diez años su madre ya tiene cincuenta, a los veinte sesenta y, a los cuarenta, ochenta. 

Mujer, no seré yo quien diga que a los cuarenta se está tan ágil y con ganas de marcha como a los veinte. Hay quien sí, pero la mayor parte de los mortales no. Pero de ahí a decir que ya no se tiene ni paciencia ni tiempo que dedicar a los niños... ¡¡a lo mejor se tiene más que a los veinte!! 

Respecto a que sea injusto para el niño... pues no sé. En algunos momentos de su vida puede ser sorprendente para otras personas (cada vez menos) o quizás le hagan algún comentario con pretensión de ser "gracioso", pero si le ofreces amor, apoyo y una familia no vas a estar cometiendo ninguna injusticia. Es más, uno de mis mejores y más antiguos amigos es hijo biológico de una pareja que tenía 42 y 45 años cuando él nació. Y os puedo asegurar que hay muy pocas personas tan cariñosas y volcadas con su madre (su padre ya falleció) como él. Y, además, sin haber sufrido ningún trauma a lo largo de su vida. 

Por tanto, no estoy de acuerdo en absoluto con esta señora. Y como espero llegar a ser madre "a los cuarenta", tendré que acostumbrarme a comentarios de este tipo. Lo lamentable es que si en algún momento se expone a estos niños a una situación "injusta" es por culpa de gente que opina así. 

Pero tampoco tiene que extrañarme ya que esta señora decía también que la única familia que puede llamarse tal es la del hombre y la mujer con hijos que comparten sus genes, que todo lo demás son excepciones políticamente correctas que nunca podrán sustituir a la realidad, que una familia como Dios manda es lo único que garantiza la supervivencia de la especie, que los partidos de derechas son los que están salvando el país, que las PYMES son las que crean puestos de trabajo y por eso no hay que exigirles más derechos laborales (por ejemplo, no trabajar el 1 de mayo le parece una auténtica aberración) y que "para trabajar poco ya están los funcionarios, que naturalmente ganan poco en consonancia con sus horas de trabajo y su rendimiento, en general"... Y así imagino yo que seguiría su libro, pero no tuve estómago para continuar. 

Funcionaria, sin hijos biológicos, futura madre tardana... en fin, ¡parece que me ha tocado el lote completo! Seguramente, también tendré la culpa de la extinción de la Humanidad (os prometo que en la de los dinosaurios no tuve nada qué ver, jaja.)

¿En qué mundo vivimos? ¿Qué clase de sociedad hemos/estamos creando? ¿Qué ideas vamos a inculcar a las futuras generaciones?




* Nota: no he querido decir el blog en el que aparecen estos comentarios porque me niego a darle publicidad gratuita, pero si alguien está interesado en leerlo que me escriba por privado.

lunes, 15 de febrero de 2016

Primeros regalos

Ahora que el blog lleva ya un tiempo en funcionamiento y nos vais conociendo, la mayoría sabéis que yo me encargo de los posts y mi marido se dedica a trabajar y a cumplir sus deberes laborales. Bueno, yo también trabajo fuera de casa pero el mío es un trabajo que me deja más tiempo libre. 

El caso es que, pese al poco tiempo que le queda y lo pragmático que es para todo, incluido el tema de la adopción, es mi marido quien hasta ahora había comprado un par de regalitos a nuestro futuro hijo. El peque (si finalmente son dos va a tener que ir de compras otra vez) ya tiene unas gafas de buceo y una espada láser como las de Star Wars... sí, esos han sido sus primeros regalos, jajaja.

Bueno, pues había llegado mi hora... No le he comprado nada todavía, pero resulta que en el trabajo nos dejaron una serie de libros infantiles de segunda mano por si alguien con hijos los quería. Y no me pude resistir! Entre los libros había dos cuentos, dos historias tradicionales con muchos dibujos y colores. Después de hojearlos pensé que podrían venir bien para ir enseñando poco a poco español a unos futuros bulgaritos... y me los traje a casa.


Ahora tendré que buscar una caja para ir guardando todos los regalos que tienen, y los que seguro irán recibiendo, para que no se estropeen en los próximos años.

viernes, 12 de febrero de 2016

Construyendo nuestros sueños

Un día como hoy de hace un año estábamos inmersos en pleno curso de formación.
Un día como hoy de hace seis meses, nuestra documentación volaba a Bulgaria.
Un día como hoy... seguimos construyendo nuestros sueños.




Si has construido un castillo en el aire,
no has perdido el tiempo,
es allí donde deberías estar.
Ahora debes construir los cimientos debajo de él.

George Bernard Shaw.


miércoles, 10 de febrero de 2016

La responsabilidad de las Ecais

Leía hace poco que el Tribunal Superior de Justicia de Murcia había desestimado el mes pasado un recurso presentado por una Ecai que, presuntamente, no se preocupó lo suficiente por la salud de un niño entregado en adopción. En el recurso, la citada Ecai alegaba haber actuado en todo momento dentro de la legalidad y haber mantenido siempre informada a la familia adoptante sobre las cuestiones básicas de la adopción. Sin embargo, la Consejería de Sanidad les amonestó por una infracción leve de la Ley del Sistema de Servicios Sociales de la región de Murcia. 

La Ecai alegaba también que los datos recibidos sobre la salud del menor africano decían que estaba sano y que la familia adoptante no solicitó información respecto a este punto. El Tribunal Superior de Justicia entendió que hubo un período de tiempo (algo más de un mes) en que la Ecai no realizó ninguna acción encaminada a averiguar el estado de salud real del menor, que estuvo hospitalizado cinco días por desnutrición. Esto provocó que la familia adoptante no conociera la verdad hasta que viajó al país a conocer al niño.


La sentencia, por tanto, responsabiliza a la Ecai de no actuar con toda la diligencia debida para obtener información sobre el menor. 

Como futuros padres adoptivos y, siendo conscientes del importante papel que juegan las Ecais en el proceso de adopción internacional, nos tranquiliza saber que legalmente tienen obligación de hacer todo lo que esté en sus manos para informar adecuadamente a las familias adoptantes y que, en caso de no hacerlo, la Ley las juzga y las considera responsables. 

Imagino que esta familia en cuestión aceptaría al niño y no cambiaría de opinión, pero no está de más saber que las entidades colaboradoras se encuentran controladas en su labor. Me consta que las hay más diligentes y menos, más "colaboradoras" y menos, pero también es cierto que cobran un dinero más que considerable por realizar su trabajo y, como clientes, tenemos el derecho a que se nos informe adecuadamente de todo lo que atañe a nuestro proceso y a que, en el ejercicio de sus funciones, pongan toda la diligencia posible para evitar confusiones, engaños y mentiras.

lunes, 8 de febrero de 2016

¿Rechazados o elegidos?

Rechazar significa "denegar algo que se pide; mostrar oposición o desprecio a una persona" y su resultado, el rechazo, es una de las experiencias más dolorosas que puede sufrir un ser humano. Cuando ese rechazo se produce a una edad temprana, en la que todavía no somos capaces de comprender todo lo que conlleva o las causas que han podido producirlo, se convierte en una experiencia traumática. Y si, además, el rechazo proviene del propio padre o la propia madre, es lógico que el menor sufra una herida de difícil curación. Lo veíamos en los posts que hablaban del libro de Nancy Verrier El niño adoptado. Comprender la herida primaria I y El niño adoptado. Comprender la herida primaria II.

En estos casos, la elaboración del duelo puede ser larga y complicada. ¿Cómo explicarle a un niño que su propia madre no puede / no quiere / no está capacitada para cuidarle? Los niños no entienden de dinero ni de circunstancias sociales, sólo quieren estar con su madre y ser amados y cuidados por ella. Incluso en los supuestos de malos tratos, el menor es lo único que conoce y normalmente rechazará ser separado de sus padres biológicos aunque éstos le peguen o le maltraten de cualquier forma. Pensemos un segundo en ello... ¡es muy duro! Es tremendamente duro ver cómo un niño que es golpeado sistemáticamente por su padre, abandonado por su madre o incluso víctima de abusos sexuales por parte de un adulto en quien debería confiar, se niegue a ser separado de ellos porque, al fin y al cabo, es su familia y ésa es la única realidad que conoce.

El miedo a lo desconocido, a qué será de él o ella a partir del momento de la separación, a qué otras vejaciones o abandonos será sometido, esa incertidumbre... es peor, en su mente, que las humillaciones que vive en la actualidad.


Steve Jobs, el cofundador de Apple, fue un niño adoptado. Su padre era un inmigrante sirio y su madre una estudiante norteamericana que entregaría al niño en adopción. Posteriormente, sus padres se casarían y tendrían una hija, pero Jobs no los conoció hasta que no fue adulto.

En una escena de la película que recientemente se ha estrenado sobre el magnate de Apple, el personaje que interpreta Jeff Daniels le pregunta a Michael Fassbender/Steve Jobs: ¿por qué las personas adoptadas se sienten rechazadas en vez de sentirse elegidas? 

La película plantea aquí una cuestión interesante. Muchos adultos, y quizás también niños, que han sido adoptados ("elegidos" por una familia para darles todo su amor y comprensión, aunque aquí el término "elegido" no sea acertado) no son capaces de anteponer ese amor, esa familia que han ganado y a la que tienen todo el derecho del mundo, al dolor de saberse abandonados por su familia biológica. Volvemos aquí a la necesidad que tienen todos estos niños de elaborar su duelo.

En el caso de Jobs, su respuesta es terminante: porque supone una falta de control. Saber que no has tenido la oportunidad de controlar algo tan decisivo como con quién vas a vivir y quién va a ser tu familia.

"Steve Jobs" (Danny Boyle, USA 2015)

Independientemente de que Steve Jobs fuera una persona más o menos ambiciosa y controladora, no hay duda de que el niño adoptado ha pasado de mano en mano y, quizás, de familia en familia (familia biológica, servicios sociales, centro residencial, familia de acogida, familia adoptiva) en pocos años, y todo ello sin preguntarle ni tener ningún tipo de control debido a su corta edad. Ahora, pongámonos un momento en su lugar... ¿qué sentiríamos nosotros? ¿No es lógico que los niños tengan miedo, lloren, se rebelen y sufran un trauma que afecte a su desarrollo socioemocional?

La cuestión es muy delicada y de difícil solución. La mente de cada persona funciona de una manera y no todos afrontamos los problemas y el rechazo con el mismo ánimo. Nos quedaremos con la idea de que éste es un problema que, casi seguro, tenemos que afrontar todas las familias adoptivas. Y, por muy duro que resulte, ayudar a nuestros hijos a elaborar su duelo es una de nuestras principales tareas como padres.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Pocos, vagos y anormales

Así viene a definir un Karra Elejalde reconvertido en ginecólogo aficionado a las metáforas deportivas los espermatozoides de Paco León en "Embarazados", la última comedia de Juana Macías, que aborda con cierta dosis de humor el problema de tantas parejas jóvenes que hemos ido retrasando el momento de ser papás por primera vez. Se trata de una tragicomedia en la que a Paco León no le apetece demasiado ser papá ni cambiar su estilo de vida y su mujer, una estupenda Alexandra Jiménez, calificada de "anciana" a sus 37 años, decide hacerse una inseminación para ver colmados sus deseos de maternidad. Y ahí surgen los auténticos problemas...

Se trata de una comedia que nos hizo pasar un buen rato. Tiene la mezcla justa de drama y humor, siendo respetuosos con la problemática de tantas parejas estériles como hay en la actualidad. Como comedia, la recomiendo. Eso sí, si estáis un poquito "obsesionad@s" con el tema o no podéis conciliar el sueño pensando en la dichosa llamada que tod@s esperamos, quizás sea mejor que la dejéis para más adelante. Hay alguna frase o situación que puede haceros pasar un mal rato.

 Tráiler oficial de "Embarazados"

Porque, a la larga, lo que el personaje de Paco León viene a decir es que la inseminación (y yo añado adopción, in vitro...) es una opción, una oportunidad más para ser padres, y si lo consiguen serán las personas más felices del mundo, pero si no lo consiguen... tampoco pasa nada. El mundo no se acaba por eso y se puede ser feliz, con una vida maravillosa y completa, una verdadera familia, aunque no se tengan hijos.

Sé que muchos, al igual que el resto de personajes de la película, pensaréis que ha dicho una burrada. Que no se puede ser tan insensible ni expresar cosas así en voz alta. Bueno, pues por desgracia no va tan desencaminado. No me malinterpretéis, deseo ser madre como la que más. No espero nerviosa la llamada porque sé que todavía nos falta mucho para ese día, pero también sabemos que la adopción (como la inseminación o FIV) es, en cierto modo, una lotería. Nunca sabes si va a haber niñ@s que encajen en tu perfil, si el país elegido va a seguir abierto o cerrará mañana, etc etc.

Por eso, mi consejo para todas las familias que acabamos de iniciar esta aventura de la adopción* es que intentemos no obsesionarnos demasiado. Espero que tod@s consigamos cumplir nuestro sueño, es más, estoy convencida de que antes o después así será, pero si por desgracia no se llegara a cumplir... la vida también puede ser bella, plena y feliz sin hijos. Obsesionarnos sólo va a servir para pasar malos ratos, ponernos enferm@s y dejar que el tiempo pase sin disfrutar. La vida es demasiado corta para amargarnos así, por favor no lo hagamos. Disfrutad del día a día. Al menos, es lo que nosotros intentamos hacer... por difícil que resulte.


* Este post lo he escrito pensando principalmente en tantas personas que veo a diario en el blog, mail o redes sociales "obsesionadas" con la llamada de los servicios sociales y la asignación, familias que a menudo llevan "poco" tiempo en el proceso. Y cuando digo "poco", todos sabéis a lo que me refiero. Los términos "poco" y "mucho" son muy relativos en el mundo de la adopción, pero a veces me duele ver cómo hay personas, buenas personas, que parecen incapaces de disfrutar de su vida actual esperando que llegue su ansiad@ hij@. Las entiendo perfectamente, pero de verdad hay que intentar no obsesionarse y disfrutar de lo que YA tenemos. Hasta ahora, hemos hecho todo lo que está en nuestras manos... lo que el futuro nos depare, nadie lo sabe.
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